¿Es frágil el Inter FC? Aún es pronto para decirlo, pero las lesiones inquietan a Chivu
Hay golpes especialmente dolorosos, ganchos al cuerpo que te cortan la respiración y te dejan tambaleando contra las cuerdas. Bombazos difíciles de encajar incluso para un boxeador rocoso y dueño de su destino. Esa es la imagen del Inter FC tras el derbi: un equipo que en los últimos meses parecía una apisonadora y que ahora corre el riesgo de sentirse ligero y frágil como un colibrí. La derrota ante el AC Milan dejó a la vista a un conjunto sin chispa en lo físico y todavía endeble de cabeza cuando más aprieta. Incluso un empate habría sido un jarro de agua fría sobre la pequeña llama de esperanza rossonera, pero al equipo le faltó la estocada final. Siete puntos de desventaja no son una hoguera en la noche, pero a veces basta una vela para mantener la esperanza en la oscuridad.
En Turín llegó el primer toque de atención, con la remontada de la Juventus en el tramo final y el latigazo de Adzic en el último suspiro. Contra la SSC Napoli, caída dura en el Maradona —con el polémico penalti de De Bruyne—, y después el k.o. en la ida del derbi tras producir mucho y concretar nada. Entre medias, una carrera loca pero decidida ante los equipos de media y baja tabla en Liga, acompañada de tropiezos frente al Atlético de Madrid, Liverpool y Arsenal. Sin olvidar el doble bofetón europeo a manos del Bodø/Glimt, que pasó de puntillas, casi como si nada. Hasta el 90' del Inter-Juventus, los nerazzurri iban 2-2 ante un rival con diez desde hacía más de una hora por razones de sobra conocidas. El zurdazo de Zielinski selló la victoria, pero, a la postre, puede tomarse como la excepción que confirma la regla.
Hoy la plantilla tendrá día libre, pero desde mañana Cristian Chivu deberá cerrar la pequeña grieta que se abrió tras el k.o. ante los rossoneri. Cuando caen golpes de verdad, se dice que la verdadera dimensión de una derrota se mide en el siguiente partido. Y es así: hasta hoy el Inter siempre ha sabido levantar la cabeza, y precisamente la ida del derbi impulsó la racha nerazzurra hasta el nuevo frenazo impuesto por Massimiliano Allegri. Ahora el Inter debe tomar aire y mirarse al espejo, asumiendo que el estado físico quizá ya no es tan fino y que el grupo necesita rascar del barril un poco más de gasolina. Calhanoglu no estará ante el Atalanta y en Pinetina confían en tenerle listo para la visita a la ACF Fiorentina. La contusión en la tibia de Bastoni hay que vigilarla; Thuram supera el cuadro gripal que le dejó fuera el domingo por la noche.
El destino del Inter no está escrito y el regreso a su mejor nivel de Dumfries, aún falto de ritmo, puede marcar la diferencia. El técnico rumano tendrá que apelar a la responsabilidad de todos. Dimarco no puede ser siempre el salvador de la patria y, sin Lautaro Martínez, es Marcus Thuram quien debe subir un punto. Lo sabe el francés y también Chivu, conscientes de que Bonny y Pio Esposito tienen todo el futuro por delante, pero cargan con una presión importante sobre los hombros. Destinos de jugadores de un club top, nada más. El equipo arrancará mañana en Pinetina la preparación del partido del sábado ante la Dea y solo entonces se sabrá hasta qué punto el zurdazo de Estupiñán fue un gancho a la mandíbula. El Inter está contra las cuerdas, pero no k.o. A los puntos, el combate sigue cayendo del lado nerazzurro.



