Edificios brutalistas, minas y una prisión inmensa: lo que hay que saber sobre la ciudad de Zenica
En toda Italia se respira una gran expectación de cara al partido del martes por la noche, la final de la repesca de clasificación para el próximo Mundial en el feudo de Bosnia y Herzegovina, con la Azzurra de Gattuso llamada a un último esfuerzo para sellar el billete hacia Estados Unidos, Canadá y México este verano.
Zenica, última llamada para la Azzurra, y si ya hemos contado en las últimas horas alguna información sobre el estadio que acogerá el Bosnia-Italia —el Bilino Polje, donde además Italia ya ganó—, conviene también ampliar el foco al contexto en el que se decidirá el futuro inmediato de la selección y, quizá, también del movimiento futbolístico italiano.
Zenica es una ciudad moldeada por las grandes industrias que la sostienen: el acero y el carbón. Lo ilustra el propio nombre del club de fútbol que juega en el Bilino Polje: el NK Čelik Zenica, que significa literalmente “acero de Zenica”. O el del equipo de rugby, el Rudar, “minero”. Ese marcado perfil industrial convierte a Zenica en una ciudad con un aire muy contaminado, con algunos de los peores índices de Europa; incluso se ha rodado un documental que da fe de ello.
Muchos se habrán fijado, al ver las fotos del Bilino Polje, en el enorme edificio de estilo brutalista que se alza junto al estadio, encajado en un entorno de multiculturalidad muy propio de Bosnia, tierra que desde hace décadas acoge una continua mezcla de religiones y pueblos: conviven las distintas ramas del cristianismo (católica y ortodoxa), el islam y el judaísmo.
Además, la ciudad de Zenica fue tristemente conocida durante las guerras yugoslavas por albergar la prisión más grande de la confederación, que hoy “solo” se mantiene como el penal más extenso de toda Bosnia y Herzegovina. Inaugurada en 1886, la cárcel de Zenica tiene capacidad para 800 reclusos. La prisión forma parte del tejido urbano y cultural de la zona, como demuestra, por ejemplo, el nombre del grupo ultra del equipo local: los del Čelik se hacen llamar “Robijasi”, es decir, “los presos”.
Y ojo con un precedente ‘cruzado’, teniendo en cuenta que el NK Čelik Zenica ganó la Copa Mitropa 1971/72 derrotando en la final a un equipo italiano, el ACF Fiorentina. La esperanza de Gattuso y los suyos —y más aún sabiendo que Italia ya ha ganado en Zenica, incluso recientemente— es que aquello quede como un episodio aislado.



