Como Suecia: aparcar el autobús. ¿Qué puede hacer Bosnia de distinto?
Sergej Barbarez, en la rueda de prensa de ayer, se mostró más realista que el rey. "Si marcamos y nos ponemos 1-0, aparcamos el autobús. Si no, también. Que ruede el balón, estoy feliz de haber llegado hasta aquí. Siento y veo el cariño que despiertan estos jugadores. ¿Cambios en el once? Llevamos año y medio jugando con un sistema que se ajusta a lo que podemos hacer. No sé si es el momento de experimentar; que lo haga, si acaso, el rival".
Al fin y al cabo, ¿qué más se le puede pedir a Bosnia? Un equipo apañado pero inferior en calidad técnica a Italia que, por su parte, ya ante Irlanda del Norte sufrió lo indecible para abrir la lata. El gol de Tonali marcó el punto de inflexión entre un partido que se complicaba demasiado y otro que terminó siendo casi un trámite.
Como hizo Suecia hace ocho años, marcar es la clave. Porque con un 1-0 las fuerzas se multiplican y el riesgo de no derribar el muro es real. Italia volvió a ver puerta en una repesca por primera vez, ante Irlanda del Norte, casi treinta años después de la última (1997 en Rusia), y es evidente que, si se ve por detrás, puede que no tenga gasolina para remontar a un rival que, sí, tiene menos calidad, pero cuyos jugadores compiten todos en Europa.



