Un año del desastre en Yeda y la noche que todo se desmoronó
Autor: Hugo Hernández Martín
12 de enero de 2025. Tres días después de imponerse con claridad al Mallorca por 3-0, el Real Madrid continuaba su aventura en Yeda disputando la final frente a su eterno rival, el FC Barcelona, que había vencido al Athletic Club por 2-0. El clásico liguero previo había dejado sensaciones muy negativas en el conjunto de Carlo Ancelotti y muy positivas en el de Hansi Flick, cuyo equipo llegaba con el colmillo afilado al segundo gran partido de la temporada y el primero del año.
El encuentro comenzó de la mejor manera posible para los blancos, con un gol tempranero de Kylian Mbappé en el minuto 5. Sin embargo, a partir de ese momento el Barça se convirtió en una auténtica apisonadora. Entre el minuto 22 y el 45+10, los culés firmaron una primera parte demoledora con cuatro tantos consecutivos: marcaron Lamine Yamal, Lewandowski, Raphinha y Alejandro Balde, dejando el marcador en un contundente 1-4 al descanso.
La segunda mitad volvió a ofrecer sensaciones contradictorias para el Real Madrid. Raphinha amplió la ventaja azulgrana hasta el 1-5, y poco después, en el minuto 57, Wojciech Szczęsny fue expulsado tras derribar a Mbappé siendo el último defensor. Ni siquiera con superioridad numérica lograron los de Ancelotti meterse de lleno en el partido: únicamente Rodrygo Goes consiguió recortar distancias, insuficiente para inquietar a un Barça sólido y dominante.
La venganza se sirve en plato frío
El conjunto catalán parecía haber salido al césped con la rabia acumulada de la final de la Supercopa de 2024, en la que el Real Madrid se impuso con claridad por 4-1, mostrando una notable superioridad sobre el Barça de Xavi Hernández. Aquella noche, un hat-trick de Vinícius Jr y un tanto de Rodrygo fueron demasiado para el equipo azulgrana, cuyo único gol llevó la firma del delantero polaco.
Un año después, el fútbol le devolvió el golpe al Barcelona, que se tomó su revancha con una actuación imponente en Yeda y dejó claro que el Clásico sigue siendo terreno de cuentas pendientes.



