Las siete claves de Arbeloa para seguir entrenando al Real Madrid
Autor: Borja Pérez Castro
La llegada de Álvaro Arbeloa como nuevo entrenador del Real Madrid abre una nueva etapa que exige corregir errores para conseguir lograr el éxito para el conjunto madridista. La etapa de Xabi Alonso se caracterizaba por un equipo que nunca terminó de encontrarse, ni en el juego ni en lo físico, y ahora el nuevo técnico hereda un proyecto con mucho talento, pero con mucho trabajo por delante.
Arbeloa lleva años trabajando en las categorías inferiores, conoce la casa como pocos, pero ahora el reto es otro. Su función es resucitar la plantilla y encontrar una identidad de juego que se había perdido.
La sangría física
Uno de los grandes problemas de esta temporada ha sido el estado físico de la plantilla y la cantidad de lesiones tan difícil de explicar. Durante momentos también se vio un equipo sin ritmo, sin continuidad y con jugadores al límite forzando una y otra vez.
Ahí aparece Antonio Pintus, que desde ayer vuelve a ser el responsable directo de la preparación física tras haber estado ocupado en funciones de la cantera. El preparador físico italiano fue uno de los principales responsables de las tres Champions consecutivas, controlando el día a día de los jugadores. Arbeloa dispondrá de una gran ayuda para recuperar el ritmo en un trabajo invisible, pero tan importante como cualquier fichaje.
Vinicius y Mbappé
Otro de los grandes deberes está dirigido a las dos grandes estrellas de la plantilla, Vinicius y Mbappé, y el cómo poder encontrar su sistema idóneo para que ambos jugadores puedan sentirse cómodos y puedan explotar sus cualidades.
La etapa de Xabi estuvo marcada por roces, frustraciones y una tensión con un Vinicius lejos de su mejor versión, más envuelto en todo lo que no tiene que ver con el rendimiento en cada partido.
Desde el minuto uno Arbeloa ha querido proteger al brasileño, queriendo quitarle peso a lo ocurrido y tratando de cerrar heridas. Ahora tiene que conseguir que Vinicius vuelva a sentirse decisivo y que Mbappé encuentre un ecosistema donde no tenga que ser la única baza del equipo de cara a gol.
Una identidad que se perdió
La etapa de Xabi Alonso comenzó con un equipo agresivo, presionando arriba y con buen juego vertical, pero que finalmente terminó dejando una imagen bien distinta en la Supercopa: se vio un equipo replegado atrás para esperar una genialidad para sobrevivir, más centrado en defender que en proponer.
Sobre Arbeloa, su Real Madrid Castilla era un equipo intenso, vertical y muy incómodo para el rival. Trasladar esto al primer equipo exige algo más que dibujos en la pizarra. Exige encontrar un rol claro para jugadores como Bellingham o Arda Güller en una plantilla donde nadie termina de asumir el timón del equipo.
Ambos jugadores llegaron en el verano de 2023 como grandes apuestas de futuro. El joven turco llegó como uno de los mayores talentos emergentes europeos, y desde el primer minuto fue una de las grandes apuestas de Xabi Alonso.
Bellingham llegó como un todoterreno del Borussia Dortmund, y la venta de Karim Benzema dejaba un vacío en la delantera que el joven inglés supo aprovechar siendo el máximo goleador de la plantilla, y disputando el trofeo de máximo goleador de la liga española solo por detrás de Dovbyk y Sørloth, aprovechando esa llegada desde segunda línea. Objetivo: encontrar el rol adecuado para ambos y continuar con su crecimiento exponencial futbolístico.
Mirar más a la cantera
Arbeloa conoce bien los jugadores que están por venir y están preparados. El propio técnico dejó claro el mensaje: “El Madrid tiene la mejor cantera del mundo. Los conozco y cuento con ellos”. Con una plantilla tocada por las lesiones y sin creatividad, apostar por los jóvenes debería ser casi obligatorio.
Xabi Alonso dio minutos a canteranos como David Jiménez, Valdepeñas y Cestero, pero nunca les dio un sitio. Ahora es el momento de que Arbeloa apueste por jóvenes talentos en vez de recolocar jugadores del primer equipo como un parche en una posición fuera de lo común.
El nuevo entrenador no llega con una varita mágica, pero sí con una lista clara de cosas que no pueden seguir igual. Y en un club como el Real Madrid, eso ya es mucho decir.



