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El Real Madrid no pierde de vista a la cantera: varios nombres, bajo lupa
Hoy a las 19:13Cantera
de Redacción Bernabéu Digital
para Bernabeudigital.com

El Real Madrid no pierde de vista a la cantera: varios nombres, bajo lupa

Con la exigencia de competir por subir a Segunda como motor de crecimiento, el filial blanco que convierte el mérito en oportunidad

Autor: Borja Pérez Castro.

Álvaro Arbeloa está viviendo una temporada de altibajos con su Real Madrid Castilla tras un inicio irregular, el filial merengue con un bloque sólido y competitivo le ha permitido situarse en la cuarta posición e inmerso en la lucha por el ascenso a la Liga Hypermotion.

Además del buen rendimiento liguero el equipo se ha convertido en un escaparate real tanto para el mercado internacional como para el Real Madrid de Xabi Alonso. Competir por objetivos ambiciosos o lograr el ascenso, provoca un crecimiento exponencial en los jugadores en formación y entonces aparecen grandes oportunidades.

El proyecto de Arbeloa ha permitido roles definidos, continuidad y una exigencia constante para un equipo profesional y no un laboratorio formativo. Esa mentalidad explica por qué el rendimiento colectivo está multiplicando el valor individual de varios futbolistas.

El centro del campo, el eje del Castilla

El nombre propio del curso es Jorge Cestero. El mediocentro se ha convertido en una pieza estructural del equipo, hasta el punto de que Arbeloa lo ha definido públicamente como “el mejor seis de España”. Más allá de la frase, su crecimiento es evidente: ha ganado peso en el orden, la continuidad y la toma de decisiones, aspectos fundamentales en un Castilla que ya no se conforma con sobrevivir los partidos, sino que busca controlarlos.

Cestero ha firmado una temporada que le ha valido la renovación y la condición de titular indiscutible. Su perfil, poderoso en los duelos y cada vez más solvente en la organización, explica por qué ha entrado en la dinámica del primer equipo y por qué su nombre empieza a asociarse con naturalidad a un Real Madrid que necesita equilibrio y atrevimiento en el centro del campo.

Junto a él aparece Thiago Pitarch, uno de los grandes descubrimientos del año. Centrocampista de 18 años, su progresión ha sido meteórica: del Juvenil B al Juvenil A y, casi sin transición, al Castilla. Su calidad técnica, movilidad y comprensión del juego le han permitido hacerse un sitio pese a su juventud. Arbeloa confió en él desde el primer momento y Xabi Alonso lo ha convocado en varias ocasiones, sin llegar a debutar, pero su evolución no pasa desapercibida.

César Palacios y el sacrificio ofensivo

En el frente ofensivo, César Palacios representa como pocos el compromiso con el colectivo. Formado como mediapunta, ha aceptado abandonar su zona de confort para ocupar distintas posiciones según las necesidades del equipo: desde la banda hasta el rol de falso nueve.

Su capacidad de adaptación no ha ido en detrimento de su rendimiento ni de su liderazgo. En un Castilla que compite por objetivos grandes, Palacios ha encontrado un contexto ideal para crecer y mostrarse, demostrando que el sacrificio táctico también forma parte del proceso de madurez de un futbolista llamado a dar el salto. 

La defensa, fiabilidad y polivalencia

En la zaga, Joan Martínez se ha consolidado como un central de fiabilidad. Serio, con lectura táctica y continuidad, su progresión se ha visto reforzada tras superar la grave lesión en la pretemporada de 2024 que frenó momentáneamente su crecimiento. Arbeloa valora en él la concentración, el orden y la capacidad para competir sin ruido, aunque no ha dudado en exigir un punto más de sacrificio para explotar todo su potencial.

En los laterales, Víctor Valdepeñas y David Jiménez aportan energía, intensidad y capacidad para sostener la banda en escenarios exigentes. En un Castilla que pelea por el ascenso, los laterales no solo suman en ataque, sino que aprenden a defender situaciones de presión real. Ambos ya han debutado con el primer equipo, firmando actuaciones solventes, los convierte en alternativas válidas para un Real Madrid castigado por las lesiones en la zaga.

El Castilla de Arbeloa compite, crece y vuelve a ser un escenario creíble para el desarrollo de talento. El ascenso sería un premio mayúsculo, pero incluso sin él, el mensaje ya está claro: cuando el filial pelea por objetivos grandes, las oportunidades dejan de ser una promesa y pasan a ser una consecuencia directa del rendimiento.