Entre acusaciones, amenazas y sin apenas minutos: la experiencia de Blanuta en el Dinamo de Kiev es una pesadilla
La etapa del delantero Vladislav Blanuta, con pasado en el Pescara (Italia), en el Dinamo de Kiev puede darse por finiquitada tras apenas unos meses y solo seis partidos —el último, el pasado 9 de noviembre—. A ello ha contribuido la hostilidad de parte de la afición del club capitalino por el origen ruso de su padre y por posiciones suyas tildadas de prorrusas: en su día compartió en sus redes discursos de Vladimir Solovyov, célebre propagandista del Kremlin, y escenas de la miniserie rusa 'Brigade', asociada a la propaganda del régimen de Putin.
Una situación que ha hecho invivible la vida de Blanuta en Kiev, hasta el punto de empujarle a salir del club en el mercado de invierno e incluso solicitar a la FIFA una excepción para poder jugar en un tercer equipo esta temporada. Lo informa Sport.ro, citando a un amigo del futbolista, que explica que haber disputado unos minutos este curso con el Universitatea Craiova en la Copa de Rumanía le impidió cambiar de equipo en enero, pese a lo que estaba viviendo dentro y fuera del campo en Kiev y a su deseo de marcharse por las graves amenazas recibidas. En septiembre pasado, de hecho, la foto del jugador fue colocada en una diana y acribillada a balazos, para después publicarse en los canales sociales de los White Boys Club, el principal grupo ultra del Dinamo.
Pese a los dos millones de euros invertidos y a un contrato hasta 2030, Blanuta ha disputado 10 partidos, con un gol, para un total de 303 minutos. Su aventura en Ucrania se da por cerrada: los medios del país (Sport.ua) hablan de una salida inminente y ni siquiera ha sido inscrito para la segunda parte de la temporada.



