De Conte a Postecoglou, el Tottenham es una trituradora de entrenadores: para el Guardian, el problema es la directiva
El enésimo cambio en el banquillo certifica una dinámica que en casa de los Spurs parece ya estructural. El Tottenham Hotspur ha puesto el equipo en manos de Igor Tudor hasta final de temporada tras la destitución de Thomas Frank, añadiendo un nuevo protagonista a un guion que se repite con puntualidad casi ritual.
Como subraya el Guardian, el cambio de entrenador se ha convertido en uno de los giros fijos de la temporada de los Spurs, más que en una solución real. El diario británico describe al club como una máquina perfecta para generar contenido: todo parece moverse, pero en realidad no cambia nada. Cambian las caras, las dinámicas permanecen. En este contexto, el banquillo del Tottenham se ha convertido en una 'trituradora' pública, donde los entrenadores se consumen y son sustituidos a una velocidad que acaba dejando huella.
No se trata, subraya el Guardian, de absolver a quienes estuvieron antes: Ange Postecoglou pasó del entusiasmo inicial a la desilusión, Antonio Conte cerró su etapa entre rabia y frustración, y Frank nunca pareció realmente la respuesta adecuada. Pero el nudo central está en otra parte.
El verdadero fracaso, según el análisis del diario inglés, hay que buscarlo en la directiva y en las decisiones estructurales, así como en un sistema que acaba involucrando también a los jugadores, ya conscientes de ser parte activa del ciclo. Los aficionados, como tantas veces, quedan atrapados en ese mecanismo. Con Tudor cabe esperar una sacudida inmediata, pero la sensación es que, sin un cambio más profundo, el guion está condenado a repetirse.



