El Cagliari de Pisacane, una apuesta ganada en actitud pero puesta a prueba por la mala suerte
La temporada en curso, para el Cagliari Calcio, quedará grabada en la memoria de sus aficionados como el año del relevo y de la resiliencia. Tras la campaña con Davide Nicola, cerrada con una salvación agónica, el club optó por una decisión de corazón y coraje: entregar el banquillo a Fabio Pisacane. El ex defensa, ya líder del filial, trasladó al primer equipo su espíritu guerrero, el mismo que le convirtió en ídolo de la hinchada rossoblù cuando vestía de corto. Sin embargo, su debut en la Serie A se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos, no por deméritos propios, sino por una cadena de lesiones que bien puede calificarse de plaga.
El técnico ha armado un Cagliari moderno, a menudo dispuesto en un 3-5-2 dinámico, que potencia la zancada por bandas y la solidez atrás. Pese a las dificultades en la tabla (hoy, decimoquintos con 30 puntos tras 29 jornadas), el equipo siempre ha mostrado una identidad clara, salvo lo ocurrido en el campo del Pisa: agresividad, presión arriba y un sentido de pertenencia que solo un entrenador que vistió esa camiseta puede contagiar. Pero el ‘laboratorio’ de Pisacane ha tenido que convivir con una enfermería siempre llena.
La mala suerte empezó a golpear fuerte ya en septiembre, cuando el fichaje estrella del verano, Andrea Belotti, sufrió la rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda. Un golpe durísimo: Belotti era el elegido para aportar experiencia y goles de peso a la propuesta del equipo. Pisacane había dado con la tecla con la dupla Belotti–Seba Esposito, pero tuvo que redibujar todo el frente de ataque apostando por el crecimiento de Borrelli y del joven talento turco Semih Kılıçsoy. Por si fuera poco, la maldición de los cruzados no se detuvo. Justo en la semana posterior al duelo ante el Como (11 de marzo), llegó el mazazo con Riyad Idrissi: también rotura del cruzado y temporada acabada. Baja sensible en la banda, que le resta a Pisacane una pieza clave para las rotaciones y la profundidad por fuera. A ellos se suma Mattia Felici, otro cuya temporada quedó cortada por el mismo contratiempo. Además de los ‘larga duración’, el Cagliari está afrontando una serie de problemas musculares que impiden al técnico repetir once dos jornadas seguidas.
Empezando por Yerry Mina: el jefe de la zaga pelea con problemas crónicos que limitan su uso, obligando a Pisacane a tirar de jóvenes como Juan Rodriguez en plazas calientes. Para más inri, Mina tuvo que retirarse al descanso en la debacle de Pisa por la reaparición de molestias musculares. Sigue la lista con Luca Mazzitelli, parado desde hace semanas por una distensión en el sóleo; su ausencia en la sala de máquinas le quita orden y ritmo a la circulación. Y remata con Gianluca Gaetano, que había encontrado su sitio como pivote bajo, fundamental para conectar líneas. El mediapunta napolitano pasa con frecuencia por la enfermería por molestias en los aductores, privando al equipo de la calidad necesaria en los últimos metros.
Pese a las bajas de Belotti, Idrissi, Felici y los continuos parones de Deiola y Borrelli, Pisacane jamás buscó excusas. El técnico napolitano ha tirado sin complejos de la cantera, que conoce al dedillo, potenciando perfiles como Liteta y exigiendo un esfuerzo extra a veteranos como Dossena.
El Cagliari es hoy un equipo que 'sufre y pelea', reflejando a la perfección el carácter de su entrenador. La salvación, objetivo número uno de esta temporada de transición, pasa por la capacidad del grupo para compactarse en el momento de mayor emergencia. El Cagliari de Pisacane es una apuesta ganada en cuanto a actitud, pero puesta a dura prueba por la suerte. Si el técnico consigue llevar el barco a buen puerto pese a esta cadena interminable de lesiones y la dolorosa derrota en Pisa, su primera temporada en la Serie A podrá considerarse medio milagro deportivo.
La Cerdeña futbolera empuja a los suyos, consciente de que, con Pisacane en el banquillo, la bandera no se arriará nunca sin haberse dejado antes el alma sobre el césped.



