Coppa Italia, un Inter gris: 0-0 en Como y todo se decidirá en la vuelta
Por plantilla, al menos sobre el papel, el duelo entre el Como y el Inter FC podía ser un partido de alto voltaje, adornado con goles y jugadas para la galería. Pero, como tantas veces en el fútbol, expectativas y teoría poco tienen que ver con la realidad. Fàbregas y Chivu echaron agua al fuego, firmaron tablas y aplazaron cualquier veredicto para la vuelta, fijada en San Siro el próximo 22 de abril. Cuando larianos y nerazzurri se jueguen un billete para Roma, el destino de ambos en la Serie A podría estar ya bien encaminado: plaza de Champions para el Como y objetivo Scudetto para el Inter FC. Asuntos de la zona noble que seguramente pesaron en la húmeda noche de ayer a orillas del lago. En el Sinigaglia, el primer asalto de las semifinales de la Copa de Italia terminó 0-0, con pocos sobresaltos y más errores de la cuenta. La versión desteñida de eso que a menudo se ha llamado el resultado perfecto.
El Como se impuso en la primera mitad —acertada la idea de Fàbregas de jugar sin referencias arriba—; el Inter FC, en cambio, apenas mordió. Chivu reservó a Thuram e introdujo a Diouf por detrás de Pio Esposito. No a Frattesi, porque el ex del Sassuolo fue desplazado al rol de interior, junto a Sucic, para proteger la dirección de Çalhanoglu. Brilló Josep Martínez, con dos buenas intervenciones ante Vojvoda —el más entonado de los locales—, cuando los desmarques de Da Cunha a la espalda de la zaga dieron más de un quebradero de cabeza a la defensa formada por Bisseck, Acerbi y Bastoni.
Hubo también una parada a tiro de Nico Paz, la joya de la casa, en versión todoterreno entre mediocampo, tres cuartos y ataque. Nada nuevo a orillas del lago, en un encuentro que el equipo de Fàbregas trató de manejar con cabeza, sin arriesgar en exceso: otra señal de creciente madurez. El Inter FC fue —casi— todo en un palo tremendo de Darmian nada más arrancar la reanudación, ocasión enorme que, segundos después, calcó Álex Valle, quien, a menos de un metro de la línea, la mandó alta y perdonó a Martínez. Los cambios de Chivu, con Dumfries, Thuram y Zielinski en la última media hora, sirvieron básicamente para dosificar a algún titular y sumar minutos, sobre todo para el carrilero neerlandés. Lo que pudo ser y no fue lo veremos dentro de un mes, cuando tanto Chivu como Fàbregas quizá se animen a jugar a tumba abierta. Al menos, eso se espera.



