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Vinicius, el único jugador del mundo que no puede celebrar goles bailando
Hoy a las 11:00Opinión
de Diego Rivero Mosqueda
para Bernabeudigital.com

Vinicius, el único jugador del mundo que no puede celebrar goles bailando

La opinión de Diego Rivero

Nuevo episodio más, y no solo por parte de Gianluca Prestianni, que decidió enseñar al mundo del fútbol que sus antecedentes con las categorías inferiores de Argentina no eran ninguna broma, sino que son el mejor ejemplo de cómo dar pena sobre un terreno de juego. La victoria del Real Madrid fue lo más positivo que se pudo sacar de una noche en la que decepcionó todo el mundo. Incluso los aficionados de los lisboetas también ejercieron de acompañantes del sudamericano, porque la fiesta, si no es conjunta, no es tanta fiesta. El Benfica tampoco ha ayudado mucho, intentando justificarse en redes sociales con un vídeo que les quita toda la razón posible. Aunque de eso se trata, supongo, de que con Vinicius Jr siempre hay barra libre, sea donde sea.

Debe ser que cuando jugadores como Ronaldinho o Neymar bailaban en sus golazos no pasaba nada. Incluso Lucas Paquetá, por dar un nombre más actual. Casualmente es Vinicius y el Real Madrid siempre los que no pueden hacer absolutamente nada. Porque no deja de ser el jugador negro con la camiseta blanca el protagonista, y no se puede permitir el escudo redondo con muchas Copas de Europa salga victorioso una vez más. Y ni siquiera voy a centrarme en la actitud deleznable de Prestianni, que ni siquiera es la primera, ya que con Argentina en el Mundial Sub-20 decidió burlarse de México tras su eliminación. O de cuando lanzó una patada al aire contra un jugador de Brasil en el mismo torneo. Dar pena es gratis, y por eso sucede tanto.

Árbitros y organización tétrica

Y me quiero centrar en el árbitro, en François Letexier, que buscó y arañó todo lo posible hasta sacarle la amarilla a Vinicius justo cuando Prestianni fue al ataque. Francés, como no, y es que entre Clement Turpin y él no damos para disgustos en cuanto a la nula calidad de los colegiados, decidió ser otro de los tristes protagonistas de la noche. No es de extrañar, tanto por nacionalidad como por país, pero queda mucho por mejorar para no ofrecer una patética cara una vez más.

No sé si es el fútbol o la sociedad la que pierde con este tipo de cosas, o en general todos, pero la solución sería muy sencilla: victoria automática para el equipo rival por tres goles a cero. Supongo que así se acabaría la tontería, si es que se le puede llamar eso y no "clara deficiencia intelectual y humana".