De la revolución al estancamiento: los cinco años de la Superliga
La Superliga ya es historia. Lo que comenzó como un terremoto destinado a cambiar el orden mundial del deporte ha terminado diluyéndose, cinco años después, en un despacho de Bruselas mediante un comunicado oficial. El acuerdo sellado este miércoles entre el Real Madrid, la UEFA y la EFC pone el punto final a un largo y tortuoso proceso judicial, cerrando una herida abierta que ha mantenido en vilo al fútbol continental durante un lustro. Termina así un proyecto que nació torcido y que muere sin que se haya disputado ni un solo minuto de juego, dejando tras de sí un reguero de enfrentamientos, traiciones y una factura millonaria.
Todo comenzó la medianoche del 18 de abril de 2021, una fecha que quedará marcada en los libros de historia del fútbol. Aquel día se anunció la creación de una competición con 12 clubes fundadores dispuestos a romper con el monopolio de la UEFA: Real Madrid, Barcelona, Atlético, Juventus, Inter, Milan y el 'big six' inglés. Sin embargo, la euforia inicial chocó frontalmente con la realidad. La reacción de los aficionados, especialmente en Inglaterra, fue tan virulenta que provocó una desbandada inmediata: apenas tres días después, los seis clubes de la Premier League abandonaron el barco, seguidos rápidamente por los italianos y el Atlético de Madrid. El sueño de una liga cerrada moría antes de nacer, dejando a los tres gigantes del sur de Europa solos ante el peligro.
La trinchera judicial y la victoria pírrica
Con el proyecto herido de muerte en lo deportivo, la batalla se trasladó a los tribunales. El Real Madrid, el Barcelona y la Juventus iniciaron un largo litigio denunciando el monopolio de Aleksander Ceferin. La estrategia pareció dar sus frutos cuando, en diciembre de 2023, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictaminó que la UEFA y la FIFA habían abusado de su posición dominante, una sentencia histórica que teóricamente abría la puerta a nuevas competiciones.
Sin embargo, aquella victoria judicial fue pírrica. Mientras los jueces daban la razón a los promotores de la Superliga, la realidad política aislaba cada vez más a sus defensores. La Juventus, asediada por sus propios problemas internos y cambios directivos, se bajó del tren en junio de 2023. El proyecto quedaba reducido a una bicefalia española, con Florentino Pérez y Joan Laporta manteniendo el pulso contra todo el ecosistema del fútbol europeo, intentando reinventar el formato a través de la empresa A22 Sports y su CEO, Bernd Reichart, para hacerlo más abierto y meritocrático.
El coste de la soledad
El golpe de gracia llegó hace apenas unos días. El pasado 7 de febrero de 2026, el FC Barcelona comunicó oficialmente su salida, dejando al club capitalino como único superviviente de los 12 fundadores originales. La soledad de la entidad blanca, que según estimaciones ha invertido cerca de 50 millones de euros en mantener viva la estructura legal y promocional de la Superliga, hizo insostenible continuar con la contienda.
Finalmente, el pragmatismo se ha impuesto. Florentino Pérez ha decidido retirar la demanda en la que exigía 4.500 millones de euros a la UEFA por daños y perjuicios a cambio de un acuerdo de paz que respete el mérito deportivo y garantice la sostenibilidad financiera. Cinco años de ruido, furia y desgaste para volver al redil de la familia del fútbol europeo, cerrando definitivamente un capítulo que prometía revolucionar el deporte rey y que ha terminado siendo un viaje a ninguna parte.



