De Caracas a Valdebebas: los venezolanos que dejaron su huella en el Real Madrid
Autor: Cristian Dolado Sánchez.
Cuando pensamos en Venezuela hoy, muchos piensan primero en las noticias, la política y las tensiones diplomáticas recientes con Estados Unidos. Pero más allá de los titulares, también hay historias que merecen la atención en el mundo futbolístico: Tres jugadores que cruzaron el charco para cumplir el sueño de cualquiera que se quiera dedicar al fútbol, jugar en el Real Madrid.
Pocos han sido, pero tres venezolanos lograron vestir de blanco, dejando su propia marca y allanando el camino para las generaciones que siguieron. Tal vez sin llegar a brillar como estrellas, pero siempre con la fuerza y la convicción de perseguir un sueño que no conoce fronteras.
Jonay Hernández
Jonay Miguel Santos Hernández nació en Maracay en 1979 y desde joven supo que su camino como futbolista no sería fácil. Con la ilusión de probar suerte en el viejo continente, dejó su ciudad y su país para perseguir un sueño que parecía lejano: jugar en Europa.
Su primera parada importante fue en el Real Madrid B, durante la temporada 1999‑2000. Allí aprendió lo que significa la exigencia del fútbol europeo y la disciplina que se necesita para crecer. Aunque no llegó al primer equipo, esa etapa fue fundamental; le dio confianza y abrió puertas para su carrera profesional.
Después, Jonay comenzó un largo viaje por distintos equipos de España: Ourense, Córdoba, Ciudad de Murcia, Racing de Ferrol, Pontevedra, Melilla, Leganés y Tenerife, donde acabó retirandose del futbol profesional. Cada club fue un nuevo reto, un lugar donde tuvo que adaptarse, demostrar su valor y ganarse su espacio. Incluso cruzó fronteras para jugar en Escocia con el Dundee, enfrentando un fútbol más físico y duro, pero siempre con la misma entrega que lo caracterizaba.
Además, Jonay llevó su talento a la selección venezolana, defendiendo los colores de su país con orgullo y mostrando que la constancia y el esfuerzo pueden abrir caminos, incluso cuando todo parece más difícil.
Su historia no es la de un jugador que alcanzó la fama instantánea, sino la de alguien que construyó su carrera paso a paso, con paciencia, sacrificio y amor por el fútbol. Es la historia de un venezolano que se abrió camino en Europa y que hoy inspira a quienes sueñan con llegar lejos, aunque el camino sea difícil.
Julio Álvarez
Julio Álvarez Mosquera nació en Caracas en 1981, pero se mudó a España siendo niño. Desde joven soñó con jugar al fútbol y pronto se formó en la cantera del Real Madrid, un lugar donde aprendió disciplina, esfuerzo y pasión por el juego. Entre 1998 y 2000 estuvo en la cantera del Real Madrid, donde vistió las camisetas del Real Madrid C y Real Madrid B.
Aunque no debutó con el primer equipo, su paso por el Real Madrid C y B le abrió las puertas para una larga carrera en España. Jugó en equipos como Rayo Vallecano, Numancia, Almería, Mallorca y Tenerife, dejando siempre su sello de entrega y profesionalismo.
Julio se retiró en 2018, tras casi veinte años recorriendo estadios y vestuarios, y desde entonces ha seguido vinculado al fútbol, transmitiendo su experiencia a jóvenes jugadores.
Rubén Arocha
Rubén Darío Arocha Hernández estuvo en el Real Madrid C entre 2005 y 2006, jugando cuatro partidos y anotando un gol con el filial. Aunque su etapa fue corta, le sirvió como trampolín para una carrera que lo llevó por España, Grecia y varios equipos de Venezuela, como Zamora, Deportivo Táchira, Atlético Venezuela y Metropolitanos. Su paso por Valdebebas quedó como un recuerdo de esfuerzo y aprendizaje, y marcó el inicio de un camino construido a base de constancia y pasión por el fútbol.
Es posible que ninguno de estos tres jugadores haya tenido el impacto mediático de una superestrella, ni mucho menos haya celebrado títulos con el primer equipo del Real Madrid. Pero su paso por la institución cuenta una historia de perseverancia, aspiraciones y conexión cultural entre Venezuela y el fútbol europeo.
Hoy, mientras muchos ojos del mundo están puestos en Venezuela por razones políticas y diplomáticas, también vale la pena recordar que este país ha estado presente en otros ámbitos. Que, incluso en sus momentos difíciles, hay quienes han llevado su nombre más allá de sus fronteras, en campos de entrenamiento, en filiales o en divisiones formativas de un club legendario.



