Asombro en el Real Madrid: se ha quedado sin equipo y busca destino
Autor: Cristian Dolado Sánchez.
Eli Ndiaye ha sido despedido por los Atlanta Hawks después de confirmarse una lesión de larga duración en el hombro izquierdo, concretamente un desgarro del labrum, que le obliga a decir adiós a la temporada. La gravedad del problema y el largo proceso de recuperación han llevado a la franquicia a tomar la decisión de prescindir del jugador.
El ala-pívot no ha llegado a debutar oficialmente con los Hawks en la NBA. Desde su incorporación, su participación se había limitado principalmente a la G League, donde alternaba minutos con los College Park Skyhawks, el equipo afiliado de Atlanta, a la espera de una oportunidad con el primer equipo.
Este curso estaba llamado a ser el de su adaptación al baloncesto estadounidense. Ndiaye asumió un rol progresivo, combinando entrenamientos con la plantilla NBA y partidos en la liga de desarrollo, con el objetivo de ganar experiencia y ritmo competitivo en un entorno muy exigente.
Es importante señalar que Eli Ndiaye no fue elegido en el draft de la NBA y que hasta su despido contaba con un contrato two-way, lo que le permitía alternar entre la NBA y la G League. Esta situación hacía que sus oportunidades en la NBA fueran limitadas y dependientes del contexto de lesiones y necesidades del equipo, haciendo que el golpe de su lesión fuera aún más significativo para su carrera en Estados Unidos.
El recuerdo del Real Madrid
Formado en la cantera del Real Madrid, Ndiaye fue uno de los proyectos más prometedores del club blanco en los últimos años. Destacó por su físico, versatilidad defensiva y capacidad para abrir el campo, cualidades que le permitieron dar el salto a Estados Unidos tras cerrar su etapa en Europa.
Ahora, el futuro del jugador queda en suspenso hasta completar su recuperación. El objetivo inmediato es volver a estar en condiciones físicas óptimas para relanzar su carrera, ya sea con una nueva oportunidad en la NBA o con un posible regreso al baloncesto europeo, donde sigue siendo un perfil joven y con margen de crecimiento.
La lesión llega en el momento más delicado: justo cuando Ndiaye trataba de hacerse un hueco en la estructura NBA. Un freno inesperado que pone a prueba su fortaleza mental, pero que no tiene por qué cerrar definitivamente las puertas de su proyección profesional.



