Finalissima cancelada: Argentina, furiosa con la UEFA, no quiere que la señalen como culpable
La cancelación de la Finalissima entre Argentina y España ha desatado una auténtica crisis diplomática en el fútbol. El partido, que debía enfrentar a los campeones de Europa y de Sudamérica, se cayó por las tensiones en Oriente Medio: las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán han hecho imposible garantizar la seguridad para un evento internacional en Catar.
Lo que encendió la reacción argentina, sin embargo, no fue solo la cancelación, sino, sobre todo, la forma en que la UEFA comunicó la decisión. El comunicado dejaba la impresión de que la AFA había rechazado todas las propuestas de compromiso, presentando a Argentina como responsable del fracaso de las negociaciones. En Buenos Aires esa lectura se percibió como una humillación pública, ya que la federación sudamericana había solicitado una sede neutral en aras de la equidad deportiva.
La AFA y la CONMEBOL respondieron de inmediato, explicando que habían aceptado la propuesta de jugar en Italia el 27 de marzo, con la única petición de mover la fecha al 31 de marzo, e incluso habían sugerido un aplazamiento posterior a la Copa del Mundo para salvaguardar el equilibrio deportivo. El sentir en Buenos Aires es claro: Argentina habría sido señalada injustamente para proteger la imagen de las instituciones europeas. Un caso que amenaza con erosionar las relaciones entre federaciones... y confederaciones.



