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¿Gasperini o Massara, quién será el señalado si la AS Roma no entra en Champions? Primeras pistas entre cenas y rumores. Esta temporada se han gastado cerca de 90 millones y en junio tocará empezar por las ventas

¿Gasperini o Massara, quién será el señalado si la AS Roma no entra en Champions? Primeras pistas entre cenas y rumores. Esta temporada se han gastado cerca de 90 millones y en junio tocará empezar por las ventasTODOmercadoWEB.es
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Hoy a las 00:00Editorial
Raimondo De Magistris
Nacido en Nápoles el 10/03/88, licenciado en Filosofía y Política por la Universidad Oriental de Nápoles. Trabaja en TMW desde 2008, fue vicedirector durante 10 años. Enviado con la Selección, presentador en Radio Sportiva

La AS Roma corre el riesgo de tirarlo todo por la borda en el momento clave della temporada. A segundos del pitido final del partido contra la Juventus, el equipo de Gasperini se veía virtualmente siete puntos por encima del de Luciano Spalletti. Hoy, unas cuantas semanas después, no sólo está a dos por debajo de los bianconeri, sino también a tres del Como. El último duelo directo en el Sinigaglia mostró a un rival más en forma y con más alternativas; a los giallorossi no les bastó el regalo inicial que Malen no supo aprovechar para salir de Como con un resultado positivo. Pesó, claro, la expulsión por doble amarilla, muy discutible, a Wesley, pero los errores arbitrales no pueden explicar la caída de un equipo que sólo ha ganado dos de sus últimos diez partidos.

La AS Roma atraviesa serios apuros y no es casualidad que ayer, al día siguiente de la derrota en Como, los aficionados hayan hecho un llamamiento a la afición de cara al delicadísimo duelo contra el Bolonia. Con la cuarta plaza escapándose, la Europa League puede convertirse no sólo en la ocasión de volver a alzar un título internacional más prestigioso que la Conference conquistada con Mourinho en 2022, sino también en la única vía para clasificarse para esa Champions League que los giallorossi no disputan desde la temporada 2018/19. Siete años ya. Fallar otra vez la clasificación obligaría a rebajar los objetivos veraniegos y, sobre todo, llevaría al club a reflexionar a fondo sobre el nuevo proyecto lanzado el pasado verano, con Gasperini en el banquillo, Massara como director deportivo y Ranieri en el rol de senior advisor. En plata: ¿quién será el señalado si no hay billete para la próxima Champions League?

La situación sigue abierta, pero dista de ser halagüeña. Antes del próximo 30 de junio, en virtud de los acuerdos financieros alcanzados con la UEFA hace tres años, la AS Roma podría verse obligada a vender un par de piezas importantes entre Svilar, Ndicka y Koné, y sólo después reconstruir. Bien, pero ¿cuántas piezas harán falta entonces teniendo en cuenta a los que acaban contrato y a los cedidos? Quizá una decena, con al menos 4-5 titulares. Un trabajo mucho más exigente que el de este curso, y que deberá arrojar resultados muy distintos a los vistos en estos meses.

Esta temporada, teniendo en cuenta las dos últimas ventanas de mercado, el déficit entre compras y ventas ronda los 30 millones de euros. Frente a los aproximadamente 60 millones ingresados por las salidas de Le Fée, Abraham, Dahl y Zalewski, se han invertido 90 para fichar a Wesley y El Aynaoui, además de Robinio Vaz, Ghilardi y Ziolkowski. Y para financiar las cesiones de Bailey, Ferguson, Zaragoza y Malen. Viendo los nombres, está claro que algo no ha funcionado. Cierto es que no existen directores deportivos inmunes al error ni entrenadores plenamente satisfechos con el trabajo de sus clubes, pero hoy por hoy el de Wesley es el único fichaje en propiedad que ha puesto de acuerdo a todos desde el principio: el lateral brasileño en verano, y después el préstamo de Malen en enero. En el resto de casos, las diferencias de criterio afloraron desde el inicio: en el de Ghilardi, de momento, está teniendo razón el director deportivo; en los demás, la balanza se inclina del lado del entrenador.

Las fricciones entre Gasperini y Massara se conocen desde el pasado verano y cuesta pensar que puedan seguir trabajando juntos, sobre todo si no se alcanza el objetivo de la cuarta plaza. Llegado ese punto, los Friedkin, junto a Ranieri, deberán tomar una decisión para evitar que una relación ya enrevesada pueda degenerar. Mientras tanto, como quedó documentado en los últimos días, Gasperini ya ha cenado con Francesco Totti con la esperanza de su regreso al club con un rol más operativo. No sólo eso: empiezan a circular nombres de posibles herederos de Massara, especialmente el de Cristiano Giuntoli, un perfil que gusta a la propiedad. El dirigente ha valorado recientemente alguna oportunidad en Inglaterra y Arabia, pero aún no ha despejado las dudas sobre su futuro, aunque está listo para una aventura en el extranjero.

En definitiva, Massara, más que Gasperini, podría ser quien pague el pato si la temporada de la AS Roma no va como se espera. Aún quedan algo más de un par de meses para darle a este curso un rumbo completamente distinto, pero en las últimas semanas la trayectoria de los giallorossi no ha tomado buena pinta pese a la llegada de Malen. Pese a sus siete goles en nueve partidos de liga. Y, precisamente, hablando del holandés: es la única certeza de la próxima ventana de mercado, al margen de cómo termine este año. La intención es ejercer la compra, aunque la obligación sólo se activará con la clasificación para la Champions. A veinticinco millones, es un negocio en cualquier escenario.

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