Inter FC-Bodø/Glimt, noche de la verdad. Chivu cree en la remontada en la Champions
"Un hombre hace lo que puede hasta que su destino se revela", dice el capitán Nathan Algren, interpretado por un gran Tom Cruise en la película El último samurái. Puede que no sea una de las frases más icónicas de la historia del cine, pero encaja de maravilla con la filosofía de Cristian Chivu en la noche en la que su Inter FC se juega el pase a los octavos de final de la Champions League ante el Bodø/Glimt. "Do or die, win or go home", que dirían en Estados Unidos. En la ida, los noruegos se impusieron con un claro 3-1 y ahora les espera el examen de San Siro, "un regalo que hay que ganarse", en palabras del técnico Knutsen, sereno y motivado en la rueda de prensa de la previa. "La historia del Inter FC obliga a intentarlo", afirmó sin medias tintas Dimarco, uno de los grandes protagonistas de este tramo de curso, exigido también esta noche a firmar una actuación de matrícula.
Sin Dimarco —pero con Dumfries de vuelta con el grupo, aunque difícilmente tendrá minutos—, el Inter FC tendrá que agarrarse a sus certezas sin dejarse llevar por la ansiedad. Remontar dos goles en la Champions no es ningún paseo, y hay un suspiro entre la ambición y caer en la histeria colectiva buscando el gol a la desesperada desde el primer minuto. "La ansiedad miente", dijo en su día Chivu, y más que nunca ese mensaje debe repetirse como un mantra en el vestuario. El técnico rumano ha repartido responsabilidades en el grupo: del veterano al último en llegar. En la medular apuntan a salir de inicio Mkhitaryan, Zielinski y Barella. Precisamente el italiano está en el foco: en la ida ofreció una versión muy por debajo de la habitual, a menudo poco eficaz a la hora de ayudar atrás.
En la zaga, Bisseck vuelve al once por la derecha junto a Akanji y Bastoni, mientras que arriba estarán Pio Esposito y Thuram. Mención aparte merece el delantero nacido en 2005. Desde su llegada a Milán, Pio Esposito vive una progresión exponencial, con goles clave en la temporada. Sus tantos ante Lecce y Juventus han pesado —al menos hasta ahora— como auténticas losas. Y el gol firmado en Noruega mantiene al Inter FC con vida y enganchado a la posibilidad de remontada. Superar la eliminatoria proyectaría al equipo a un escenario completamente distinto, quizá con la cabeza más despejada que hace un año, cuando el mano a mano con el SSC Napoli fue un desgaste constante. Hoy, en cambio, la distancia con el Ac Milan es de diez puntos. Y una mente libre en la Champions puede empujar los sueños más allá de la lógica."

