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CRÓNICA: Tres puntos, dos lesiones
sábado 18 abril 2015, 22:45Fútbol
de Roberto Gelado
para Bernabeudigital.com

CRÓNICA: Tres puntos, dos lesiones

El Madrid mantiene el pulso por la liga después de una trabajada victoria contra un buen Málaga (3-1). Ramos, James y Cristiano, que falló un penalti, fueron los goleadores del equipo. Modric y Bale se retiraron lesionados y parecen seria duda para el partido ante el Atlético.

Tan parejo está siendo este tramo final de Liga que los dos candidatos al título parecen fotocopiar hasta sus guiones de partido. El Madrid, como el Barça cuatro horas antes, se adelantó en la primera parte y navegó plácidamente por el resto del partido sin llegar a quitarse nunca la mosca visitante de detrás de la oreja hasta el tiempo de prolongación. Cosas del fútbol, aquello no acabó en goleada por pura casualidad. [Así vivimos el partido en directo].

Le costó más al Madrid, eso sí, abrir el marcador ante un rival con cuajo de buen equipo, gesto serio abajo y alegre arriba, y cuya derrota no desmereció su asalto al Camp Nou ni dejó la sensación, ni mucho menos, de que aquello hubiera sido flor –en ya se sabe dónde– de un día. El karma determinó que fuera en una jugada a balón parado para la que el Málaga no consiguió coleccionar la mayoría suficiente entre sus parlamentarios defensivos para aprobar la moción del fuera de juego, lo que como resultado dejó a Sergio Ramos con el balón en el pie y el pie a milímetros de la línea de gol. La ecuación aún no ha hecho rico a ningún asiduo de casas de apuestas.

James brilla entre tanta lesión

El gol calmó los ánimos aunque no las suspicacias por el peaje que iban a requerir los tres puntos. Aquella sensación ya empezó a extenderse por la grada blanca cuando Bale se echó al suelo a los dos minutos de partido y pidió el cambio por una lesión del tobillo; pero se volvió casi dramática cuando un mal gesto de la rodilla derecha de Modric en la segunda parte acabó con el croata en el banquillo y el madridismo entero entre interrogantes.

Entre medias de las dos lesiones, el partido giró en torno a James. Fue a él a quien abatieron los francotiradores blanquiazules en el área y, aunque el penalti posterior no acabó en gol porque el palo repelió el disparo de Ronaldo, siguiósiendo él quien se empecinó en capitanear el ataque blanco, como si su gran obsesión fuera regalar a su grada minutos de tranquilidad, ese bien tan codiciado -y escaso- en los últimos tramos de temporada. Tan denodada búsqueda dio sus frutos minutos después, cuando el colombiano encadenó dos paredes con sendos amigos en su carrera vertical hacia el balcón del área, desde donde saludó a Kameni con una rosca mucho menos centrada de lo que al camerunés le hubiera gustado. El 2-0 pareció concluyente pero una pérdida de Marcelo, que pareció empeñado en dar motivos a Ancelotti para celebrar la titularidad de Coentrao el miércoles, sirvió para que el Málaga diese con el enésimo balón colgado, que no despejado, por Casillas. Juanmi agradeció la cortesía defensiva y devolvió el partido a la vida con un cabezazo que ni un delineante pudiera haber trazado más por el centro de la portería.

El recordatorio de quién era el titular de la meta local fue la excusa perfecta para que el Málaga sobrecargase el tráfico aéreo sobre el área pequeña rival durante el último cuarto de hora de partido y solo los hados no quisieron que ninguno de aquellos pasajes acabaran desviados hacia la red blanca. Y si la grada del Bernabéu salvó la luna de las uñas fue gracias a Chicharito, que aprovechó el empuje del equipo rival para comerse la línea de fondo y servirle a Cristiano una asistencia casi clavada a la que el portugués le tiró al limbo hace nada. El luso tuvo, además, el buen gesto de no ensañarse con el Málaga ejecutando contra el lateral de la red un último contragolpe que Chicharito y James construyeron siempre por los pelos. Y fue correcto, porque los visitantes no merecieron salir goleados y porque al Madrid le hará falta toda esa munición dentro de cuatro días.  

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