Derrota y fuera del top 8: la crónica del Benfica 4-2 Real Madrid
El encuentro comenzaba con mucha intensidad por parte del equipo lisboeta, que tuvo a los blancos contra las cuerdas en los primeros compases, primero de la mano de Otamendi en un barullo dentro del área y después con Pavlidis, que no llegó a controlar cuando se quedaba solo ante Courtois. La polémica llegaría en el minuto 16, cuando el árbitro señaló un penalti de Bellingham sobre Prestianni, que a posteriori fue corregido por el VAR. El Benfica seguía llegando con mucho peligro cuando Courtois sacó una mano salvadora a un disparo de Prestianni que se colaba por la escuadra derecha.
El Madrid se hacía poco a poco con el dominio del encuentro, pero no fue hasta el minuto 25 cuando Güler disparaba por primera vez a la puerta de Trubin. Cinco minutos más tarde, Raúl Asencio puso un centro a la cabeza de Mbappé y este, de forma inapelable, puso el 0-1 en el marcador. El Benfica no tardaría en contestar y puso la igualada en el luminoso (1-1) saliendo a la contra con Pavlidis, que ponía un centro a la cabeza de Schjelderup y el balón se colaba entre las piernas de Courtois, que no podía hacer nada.
Los de Mourinho estaban desatados y tuvieron hasta dos claras ocasiones, con Valverde sacando un balón sobre la línea y, en ese mismo córner, Barreiro mandando fuera el balón de forma incomprensible cuando la meta blanca estaba sin portero. Las alarmas se encendieron cuando Mbappé tuvo que ser atendido con signos de dolor, aunque todo quedó en un simple susto y pudo continuar sin males mayores. Justo antes del descanso llegaría un penalti para el Benfica tras un agarrón de Tchouaméni sobre Otamendi. Pavlidis no perdonaba y ponía un 2-1 más que merecido en Lisboa.
MUCHO MOURINHO PARA POCO ARBELOA
La segunda parte arrancaba con un nuevo jarro de agua fría para los blancos, que recibían el 3-1 de manos de Schjelderup nuevamente, que recortaba a Asencio y ponía el balón al palo corto de Courtois.
Tras esto, Arbeloa introducía los primeros cambios, dando entrada a Rodrygo y Camavinga por Mastantuono y Tchouaméni. El efecto era inmediato y, tras una buena combinación, Güler le servía el balón a Mbappé, que remataba desde el punto de penalti un balón atrás para poner el 3-2 en el marcador. El Madrid lo seguía intentando, aunque sin acierto alguno, mientras los minutos seguían pasando y el marcador no se movía. Por ello, Arbeloa volvía a mover el banquillo, agitando los cambios y dando entrada a Alaba, Cestero y Brahim para dar salida a Carreras, Huijsen y Güler.
El encuentro llegaba a la parte final con la presión de ambos equipos de marcar un gol para sus respectivos intereses. Fue lo más loco nunca visto. Lo primero fue una tarjeta roja a Rodrygo. Después llegaría lo mejor: el portero rival marcó en la última jugada del partido para poner el resultado final 4-2 y clasificar a los portugueses a dieciséisavos de final.



