Arbeloa, ¡cómo no te voy a querer!
"Hay que dar la cara siempre", así empezaba la entrevista de Álvaro Arbeloa en El Chiringuito, y por ello, como sabemos todos los que le seguimos le han partido la cara y también nos la hemos partido por él, porque si alguien dice que no va a ser tan feliz en otro sitio como en el Real Madrid yo le digo ¡cómo no te voy a querer! Es ‘shimple’.
Ejemplo de muchas cosas, la primera, de madridismo. La segunda, como amigo. Porque la amistad no se negocia y no das la espalda a los tuyos. La tercera, sinceridad; decir lo que se piensa y ser fiel a cómo eres, pese a lo que te pueda acarrear, vamos lo que él y muchos denominamos ‘mourinhismo’, porque no es tanto seguir a José Mourinho como ser tal y como eres y estar orgulloso de ello.
El respeto que infieren sus palabras es abrumador. A los que han sido sus entrenadores, a sus ex y sus compañeros, un respeto que no le ha sido devuelto en justa medida y que, de verdad, siempre se ha ganado. Se fue muy injusto con Mourinho, al igual que en el pasado se fue con Raúl –que nadie lo olvide-, con Diego López, pero se fue y se es con el ‘Espartano’. Le llaman cono, no voy a tirar de palmarés, no creo que sea necesario dejar retratado a nadie, me quedo con su propia frase: "Tengo el respeto de mis entrenadores y de mis compañeros, estaría preocupado si fuese un cono por los que no se puedan ir en el campo de un cono".
Quiere cumplir su contrato, un jugador que es feliz todos los días por defender el escudo del Real Madrid, que sabe que va a llegar un nuevo lateral y solo tiene buenas palabras para él, para su competencia, para el que le puede dejar fuera… Muy pocos han hecho este ejercicio de buen compañero.
Un líder, el Madrid siempre por delante. Un líder, el que da la cara, el que habla cuando tiene que hablar. Un líder, el que se echa el equipo a la espalda en los peores momentos. Un líder, que antepone al equipo sobre su propia persona. Un líder, aquel que apoya a sus compañeros. Un líder, un capitán, un ejemplo, un luchador, un madridista sobre todas las cosas.
Convencido de que el Madrid ganará la Liga, si el capitán – ¡Oh Capitán, mi Capitán! Aunque a muchos les pese que se lo llamen- lo dice habrá que creer, un madridista siempre debe creer, porque al final, creer en el equipo, en ese escudo y en alguien como Arbeloa, es lo que da sentido a todo esto. Hubo un Di Stéfano, tan solo un Cristiano Ronaldo, pero tenerlo claro, únicamente hay un Álvaro Arbeloa.
P.D.: Para acabar un deseo, el mismo del ‘17’, que algún día sea entrenador del Real Madrid.

