El secreto de Lamine Yamal: el primero en brillar y el último en irse de la Ciudad Deportiva
Laura Moreno Álvarez
Por mucho ruido que haya a su alrededor, Lamine Yamal tiene claro que el camino hacia la cima pasa por el trabajo diario. Según informa el periodista Santi Ovalle, el extremo del FC Barcelona es habitualmente el último jugador en abandonar los entrenamientos en la Ciudad Deportiva Joan Gamper. Lejos de conformarse con su enorme talento, el joven internacional español se ha ganado la admiración del vestuario por una ética de trabajo impropia de su edad, demostrando que su crecimiento no es fruto únicamente de sus condiciones naturales, sino también de una exigencia personal constante.
A sus 19 años, Lamine suele prolongar las sesiones por su cuenta para practicar lanzamientos de falta y perfeccionar su definición de cara a portería, dos aspectos en los que quiere dar un paso más para convertirse en un futbolista todavía más determinante. Pero su compromiso no termina ahí: el atacante azulgrana llega incluso a entrenar en sus días libres, una muestra de hasta qué punto está obsesionado con seguir mejorando. En un momento en el que su figura está constantemente en el foco mediático, tanto dentro como fuera del terreno de juego, este tipo de gestos refuerzan la imagen de un jugador centrado en lo que realmente importa.
Una mentalidad de estrella mundial
Esta dedicación explica en buena parte por qué Lamine Yamal se ha consolidado como una de las grandes referencias del fútbol mundial a una edad en la que muchos todavía buscan un hueco en el primer equipo. En el Barça saben que tienen entre manos a un jugador generacional, y su actitud en el día a día es la mejor garantía para el futuro del club. Su hambre por crecer recuerda a la de los grandes cracks de la historia azulgrana, aquellos que nunca se conformaron con lo conseguido. Si el talento ya lo tenía, el trabajo extra puede convertirlo en un futbolista prácticamente imparable en los próximos años.

