El Celtic se agarra a Martin O’Neill, de 73 años: "Estoy aquí para ayudar, pero solo por poco tiempo"
Setenta y tres no son solo los años de Martin O’Neill; también es —según los cronistas presentes— el número aproximado de veces que repitió durante su rueda de prensa de presentación la frase: "Solo soy una solución temporal". Y, sin embargo, 7.459 días después de su último partido en el banquillo del Celtic, el norirlandés debutó con un contundente 4-0 ante el Falkirk, reavivando al instante el vínculo entre el técnico y la afición de Parkhead.
Sobre el césped, ya se vieron destellos del viejo carisma: intensidad, determinación y un equipo que respondió con entusiasmo. Eso sí, O’Neill quiso recalcar que su regreso no abre una nueva era, sino que es solo una intervención puntual. "Estaba preocupado antes del partido, pero es parte de mí", admitió a los micrófonos de BBC Sport Scotland. "Tiene que ver con mis terribles problemas de inseguridad".
Una afirmación sincera, casi desarmante, que demuestra que O’Neill, pese a la experiencia y los éxitos del pasado, sigue siendo el hombre humilde y pasional que a principios de los 2000 devolvió al Celtic a la élite. Y el fútbol siempre guarda sorpresas: quién sabe si este 'encargo breve' no acaba convirtiéndose, como ya sucedió en su primera etapa en Glasgow, en algo mucho más duradero.

