Malen ha cambiado por sí solo a la AS Roma: siempre inventa algo. Incluso de la nada
Que nos disculpe Donyell Malen si decimos que hoy, ante el Bolonia, casi no tocó bola; también hay que añadir que, paradójicamente, aun así jugó muy bien. El delantero centro de la AS Roma no deja tranquila a ninguna defensa y recuerda a los grandes arietes, esos a los que les basta un balón para ser peligrosos.
En la primera parte dejó solo a Zaragoza ante Skorupski; tras el descanso estrelló un balón en el poste después de un envío de 30-40 metros de Rensch; dio la asistencia a Pellegrini para el 1-1 y luego sentó a todos con un quiebro, portero incluido, remató contra Casale y, tras otra desviación en Lucumí, la pelota volvió a dar en el poste por segunda vez en la noche. La AS Roma tiene, así, un arma más: balón a Malen y siempre pasa algo.
Sería simplista pensar que el libreto de Gasperini se reduce a esto, pero también es justo constatar que el de 27 años ha cambiado él solo a este equipo. Antes, la AS Roma sufría no solo para ver puerta, también para generar ocasiones; con él, la historia es otra. Malen, incluso en las noches espesas, tiene la capacidad de fabricar algo de la nada. Evidentemente, si convirtiera cada ocasión que se crea se llamaría Cristiano Ronaldo y vestiría la camiseta del Real Madrid, pero en la capital pueden estar tranquilos con él: arriba hay vida.



