Fabrizio Danese, el único italiano en la Premijer Liga de Bosnia: «Ojo, Italia: entre chascarrillos y sueños, aquí van a por la hazaña»
Un Bosnia-Italia con los ojos de un italiano protagonista en la Premijer Liga, la máxima categoría bosnia: esa es la historia y la particularidad de Fabrizio Danese, central nacido en Roma en 1995 que en enero aterrizó en el Rudar Prijedor, en la homónima ciudad del norte del país, muy cerca de la frontera con Croacia.
Danese, Italia se juega el billete para el Mundial en Bosnia: la suya es, de cara a este partido, una perspectiva especial y privilegiada...
Son los giros extraños que da la vida: llegué hace pocos meses y ahora me veo en un contexto así. En la calle se respira una gran expectación y en el vestuario mis compañeros bosnios bromean conmigo, diciéndome 'al Mundial vamos nosotros' o escribiéndome 'total, perdéis' en el chat del equipo. Ojalá se equivoquen y el campo diga otra cosa. Como italiano, deseo vivir un verano con Italia en el Mundial, después de las heridas acumuladas con Suecia y Macedonia del Norte.
¿Qué rival se va a encontrar Italia?
Bosnia tiene una selección agresiva, combativa. Contra Gales empezó mal, pero luego reaccionó y no hay que subestimarla. Además, tienen experiencia y talento: están Dzeko y Alajbegovic, pero no solo ellos.
¿Qué representa Dzeko para Bosnia y en Bosnia?
Es una leyenda con todas las letras, un referente que lo seguirá siendo incluso tras colgar las botas. Aquí se vive mucho la idea del 'mito'; por poner un ejemplo: algunos de mis compañeros llevan la imagen de Dzeko como foto de perfil en sus redes.
¿Qué ambiente se encontrará Italia en Zenica?
El equipo de la ciudad milita en Segunda, pero tiene más de 7.000 abonados. Jugar allí es una elección estratégica, también porque se llega fácil desde Banja Luka, Sarajevo e incluso Mostar. En Sarajevo jugué hace pocas semanas y, con la pista de atletismo, la afición está más lejos del césped. El ambiente será un factor a favor de los bosnios.
¿Cómo surgió la oportunidad de jugar en Bosnia?
Roberto Corral, excompañero mío en el FC Santa Coloma, en Andorra, recomendó mi nombre al técnico Ognjenovic, que en su día fue jugador del Real Madrid, y a partir de ahí se encadenaron contactos que acabaron trayéndome en el mercado de invierno. Tenía muchas ofertas, pero esta fue la oportunidad más atractiva, también por la visibilidad a nivel europeo. El nivel de la liga es alto, obviamente con menos técnica que en las ligas españolas en las que he militado y donde es fácil encontrar calidad incluso en categorías inferiores. Aquí, en cambio, hay mucha fisicidad y atención al aspecto táctico: las bases que adquirí en Italia me han venido de perlas.
¿Qué le han aportado a su trayectoria tantas experiencias en el extranjero?
De joven firmé con el Chievo Verona y luego estuve tres años cedido. Al final tuve que decidir y elegí salir fuera: personalmente se lo recomendaría a todos esos futbolistas jóvenes que, en un momento dado, ven cómo se reducen las opciones en la élite. Incluso jugar en la liga de Andorra, como en mi caso, te permite potencialmente disputar las previas de Champions y Europa League, que no es poco. La tercera categoría del fútbol español, en cambio, abre muchas puertas tanto en Europa como a nivel internacional, un aspecto clave en una carrera no tan larga como la de un jugador. He tenido ofertas tentadoras para volver a Italia, pero de categorías inferiores, y en el extranjero tengo la oportunidad de jugar en primeras divisiones y medirme a futbolistas que llegan de todo el mundo. Contar con un bagaje futbolístico y cultural más amplio, estoy seguro, me servirá también cuando me retire.



