Lo mínimo exigible: la crónica del Real Madrid 2-1 Alavés
El Real Madrid volvía al Santiago Bernabéu en una noche marcada por la necesidad de reaccionar. Aún reciente la caída europea ante el Bayern de Múnich y con LaLiga cuesta arriba, a nueve puntos del FC Barcelona, el equipo de Álvaro Arbeloa encontraba en este tramo final un ejercicio de orgullo competitivo. Siete jornadas por delante, un Clásico en el horizonte y el Bernabéu, hoy con poca entrada, como escenario para recomponer sensaciones, sostener el pulso y volver a reconocerse. Antes del pitido inicial el club hizo un pasillo para conmemorar a toda la plantilla campeona de la Youth League, en un momento que todos los aficionados mostraron orgullo por la cantera.
Arbeloa apostó por su estructura más fiable, con continuidad en las piezas principales y pocos retoques. Con Andriy Lunin en portería, la defensa quedó formada por Trent, Éder Militão, Huijsen y Carreras. En el centro del campo, Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni daban equilibrio, mientras Jude Bellingham y Arda Güler encontraban espacios entre líneas. En ataque, Kylian Mbappé y Vinícius Júnior asumían el peso ofensivo. Así, el Real Madrid salía con Lunin, Trent, Militão, Huijsen, Carreras, Valverde, Tchouaméni, Bellingham, Güler, Mbappé y Vinícius.
Enfrente, el Deportivo Alavés se presentaba con la urgencia de quien juega cada punto como decisivo, con 33 unidades y la permanencia marcada a solo un punto por encima del Elche CF. El equipo de Quique Sánchez Flores, revitalizado en las últimas semanas, ha ganado filo ofensivo y ritmo competitivo, con nueve goles en sus tres salidas más recientes. Con esa inercia, los vitorianos formaban con Sivera; Jonny Otto, Tenaglia, Víctor Parada, Youssef; Ángel Pérez, Guridi, Antonio Blanco, Denis Suárez; Lucas Boyé y Toni Martínez.
A por el Pichichi
Arbeloa introducía novedades en el once, con la entrada de Carreras, Aurélien Tchouaméni y Huijsen. El inicio, sin embargo, volvió a mostrar a un Real Madrid incómodo, todavía sin ritmo ni precisión en campo rival. La primera advertencia llegó pronto, minuto 2, balón a la espalda de Carreras, pase atrás de Ángel Pérez y Lucas Boyé que no logra rematar con limpieza, con Huijsen corrigiendo a córner. Esa acción encendió al Bernabéu, que comenzó a hacerse notar, especialmente con Vinícius Júnior como foco de los silbidos. El equipo de Quique Sánchez Flores se ordenaba en un 5-3-2 en fase defensiva, compacto, paciente, esperando su momento para correr.
Ahí aparecía uno de los escenarios habituales de la temporada, dominio territorial blanco frente a bloque bajo rival. En ese contexto, Arda Güler asumía el rol creativo, filtrando balones y tratando de acelerar lo que el equipo jugaba a un ritmo más espeso. Aun así, las ocasiones claras no llegaban. De hecho, la siguiente amenaza volvió a ser visitante, con un disparo lejano de Toni Martínez que Andriy Lunin no blocó con firmeza, aunque la jugada terminó sin consecuencias. Los merengues se mostraban imprecisos en la presión, poco agresivos en los duelos y con dificultades para sostener la intensidad. El Alavés encontraba salidas limpias, con los blancos más reactivos que dominantes. Mucha posesión, campo inclinado, pero sin profundidad real sobre la portería de Sivera.
En el minuto 21, Vinícius generó una falta peligrosa en la frontal. Trent ejecutó, el balón impactó en la barrera y se marchó a córner. Poco después, en el 23, Kylian Mbappé comenzó a entrar más en juego, desbordó por derecha con una bicicleta limpia y encontró el pase atrás, aunque la defensa visitante volvió a imponerse. El partido empezaba a inclinarse lentamente, aunque el Alavés seguía encontrando más filo en transición que el propio Real Madrid en estático. Hasta que en el minuto 29 apareció el gol. Mbappé recibió en la frontal, armó el disparo y el balón, tras tocar en Jonny Otto, desvió lo justo para superar a Sivera. Acción con fortuna, pero que premiaba la insistencia. La asistencia, una más, de Güler, cada vez más conectado con el francés. El tanto cambió el pulso. Los locales ganaron confianza, adelantaron metros y comenzaron a pisar área con más frecuencia. Mbappé tuvo el segundo casi de inmediato, Sivera respondió, y Trent probó desde lejos sin encontrar portería. El francés, lanzado en la pelea por el Pichichi, alcanzaba los 24 goles en Liga, consolidando su ventaja.
En el 34, Tchouaméni vio la amarilla tras una falta sobre Boyé. Minutos después, otra ocasión clara, Vinícius desbordó por izquierda y encontró a Mbappé en el punto de penalti, pero su remate se marchó desviado. El segundo estaba cerca. También lo rozó Éder Militão, que tras un córner prolongado conectó un remate que superó a Sivera, pero el larguero evitó el gol. En esa misma acción, el central brasileño se lesionó y tuvo que pedir el cambio, dejando su lugar a Antonio Rüdiger. En el final de la primera parte los visitantes tendrían un palo a disparo de Toni Martínez, y en el rechace volvería a chutar, pero esta vez Lunin taparía el tiro. A continuación los blancos tendrían una contra clarísima, Vinicius pondría a correr al '10', y el francés intentaría colar el balón por encima de Sivera desde una distancia considerable, pero se le iría por encima del larguero.
El descanso llegó con ventaja mínima para el Real Madrid, en una primera parte que transitó de la incomodidad inicial a un cierre más dominante, con más ritmo, más presencia en área rival y la sensación de haber encontrado, al menos por momentos, el camino.
Susto final
El Real Madrid salió del descanso con otra energía, más agresivo en campo rival y con una intención clara de cerrar el partido. La primera llegó pronto, centro lateral y potente cabezazo de Aurélien Tchouaméni que obligó a intervenir a Sivera, en el rebote Jude Bellingham lo intentó también de cabeza, pero el balón se marchó fuera. El golpe definitivo llegó en el minuto 50, y fue de autor. Federico Valverde encontró a Vinícius Júnior en la frontal, el brasileño armó un latigazo seco al palo corto y batió a Sivera. Golazo y gesto inmediato, pidiendo perdón a la grada tras una noche de tensión con el Bernabéu. El tanto liberó al equipo, que durante varios minutos jugó con ritmo alto, recuperando rápido y asfixiando al Deportivo Alavés.
Los cambios llegaron en el 57, con Franco Mastantuono y Brahim entrando por Bellingham y Arda Güler, mientras que el conjunto de Quique Sánchez Flores movía piezas para ganar presencia ofensiva. En ese tramo, Huijsen sostenía al equipo desde atrás, firme en los duelos y limpio en la salida. El partido se rompió en ida y vuelta. En el 61, doble parada de Sivera a Kylian Mbappé, que volvía a encontrarse con el gol esquivo. En la siguiente acción, Brahim estuvo a centímetros del tercero, pero Tenaglia salvó sobre la línea. Poco después, Eduardo Camavinga ingresó entre una pitada marcada, acompañado por Carvajal, en un contexto donde cada contacto con balón era observado con lupa.
El Alavés dio un paso adelante, adelantó líneas y empezó a instalarse en campo rival. Carles Aleñá probó desde fuera, luego desde dentro del área, siempre encontrando respuesta en la defensa o quedándose cerca. El equipo de Arbeloa, más replegado, buscaba el tercero al espacio, aunque sin precisión en los metros finales. Ahí emergió Andriy Lunin, primero tras un error en salida de Antonio Rüdiger que dejó a Toni Martínez en una posición franca, y después en un tramo donde el equipo visitante acumuló llegadas. Incluso el poste apareció como aliado blanco, tras un cabezazo de Víctor Parada que rozó el descuento. El tramo final mostró a un Alavés valiente, empujando, y a un Real Madrid cada vez más hundido, gestionando la ventaja más que ampliándola. Y no sería hasta la última del encuentro que Toni Martínez lograría finalmente su gol, tras una serie de rebotes dentro del área. Así el conjunto merengue logró lo mínimo exigbile para hoy, los tres puntos. Aunque la sensación es muy amarga, cumplieron su misión.
El Real Madrid volverá a jugar el próximo viernes 24 de abril a las 21:00, para enfrentarse ante el Real Betis Balonpié, en el Benito Villamarín, por la trigésimo segunda jornada de LaLiga.



