Análisis sobre la rivalidad histórica entre Real Madrid y Barcelona
Una investigación de la Universidad Carlos III de Madrid ha analizado desde la perspectiva histórica la rivalidad entre el Real Madrid y el FC Barcelona. La disputa entre ambos está relacionada con el fútbol y también con la política. Además, la rivalidad deportiva de los dos clubes es el reflejo de la rivalidad en otros ámbitos: la ciudad industrial por excelencia, como es Barcelona, y la ciudad financiera, administrativa y de poder, como es Madrid.
Las hostilidades entre el Barcelona y el Madrid y la percepción catalana de que existía un favoritismo arbitral, se iniciaron en el Campeonato de España de 1915-16, cuando el Madrid ganó el cuarto y decisivo partido de desempate por 4-2, presuntamente gracias al apoyo del árbitro José Ángel Berraondo. En la temporada de 1942-43 se produjo el célebre "escándalo de Chamartín", cuando en la semifinal de Copa el Madrid fue derrotado en Les Corts por 3-0. El periodista Eduardo Teus promovió entonces una campaña que, según la historia oficial del Barça, derivó en una cuestión de Estado y el partido terminó 11-1.
Diez años después, tras los problemas que dio lugar el fichaje de Di Stefano, la rivalidad se acrecentó, ya que el Real Madrid se transformó en el equipo favorito para el régimen y en el embajador de España en Europa. Desde ahí la rivalidad no ha sido únicamente futbolística, también ha estado ligada a la política. El Real Madrid, a diferencia del Barcelona que según el historiador que ha realizado el estudio, se ha enfrentado en ocasiones al régimen político establecido, sobre todo en los años de la dictadura de Primo de Rivera e incluso en la época de Franco, el equipo de la capital ha tenido una gran habilidad para adaptarse a todas las circunstancias políticas.
Por ello, el Real Madrid fue el equipo de la monarquía de Alfonso XIII, un club bastante aceptado en época de Primo de Rivera e incluso en la República. Durante el régimen de Franco, el equipo fue poco a poco convirtiéndose, en cierto modo, en un fiel aliado del gobierno porque mejoraba la mala imagen que este tenía en el extranjero. Desde ahí, el Madrid siempre será el paradigma del centralismo y el Barça del nacionalismo.

