La peor noche de Casillas
Iker Casillas quedó señalado una vez más. En un partido en el que todo apuntaba a que no habría mucha historia, tres cantadas pusieron al Real Madrid al borde del precipio y al guardameta en el disparadero. A pesar de sus dos paradas al final del encuentros, Casillas demostró que está muy lejos del nivel de antaño.
En una noche en la que el Real Madrid tenía todo a favor para ganarse el favor del Bernabéu, tres cantadas de Casillas dejaron al equipo sin ese golpe de confianza que necesitaba, a un Bernabéu mosqueado y a una afición que acabó por señalar a varios de sus jugadores, pero sobre todo al capitán.
El primer gol del Schalke fue gracias a un ataque del 'síndrome de manos blandas'. Inexplicablemente Casillas no consigue rechazar el esférico a tiro de Fuchs. El segundo gol que encajó el de Móstoles se le ha visto más veces. Casillas despejó al centro una vez más, pero la suerte que tantas veces le ha salvado no estuvo de su lado y Huntelaar no perdonó.
En el tercer gol también dejó mucho que desear el portero merengue, quedando su bajo nivel totalmente retratado. Sané dispara y Casillas no hace ni el amago de lanzarse a parar el esférico. Una estatua que deja en el punto de mira al que un día fue héroe y ahora, para una gran mayoría, se está convirtiendo en villano.
En el cuarto gol poco pudo hace, pero ya estaba señalado por la afición y cada vez que tocaba el balón el Santiago Bernabéu dictaba sentencia. Pitos para Casillas, irrefutable el coliseo blanco con el capitán.

