CRÓNICA: Tropiezo tras la conjura
El Real Madrid cede dos puntos en casa después de adelantarse con un gol de penalti de Ronaldo (1-1). Ancelotti no supo reaccionar al empate de Gerard Moreno y el Bernabéu silbó los cambios de Illarra y Chicharito por Isco y Benzema.
Con la victoria como obligación más que como aliciente y con la cena de la conjura del pasado jueves en el aire, el Madrid volvió a salir estoposo, sin acabar de encontrar las conexiones sinápticas que habitualmente facilitan el traslado del balón a las zonas interesantes. La monotonía inicial sólo se quebró con un par de estiradas sietemesinas de Cristiano; así que el Villarreal, una vez constatado que la pólvora enemiga llegaba hoy humedecida, se desperezó y reivindicó que, si de lo que se trataba era de marear la pelota, ellos también podían hacerlo. [Así vivimos el partido en directo].
El progresivo dominio amarillo se tradujo, además, en ocasiones de más enjundia, especialmente una en la que Gerard Moreno pinchó un disparo amigo como Isco en la última final de Champions, solo que en el punto de penalti, y que no tuvo un final más feliz –o infeliz– porque el remate, más que ser, dio pena máxima. No hay que restar, desde luego, el mérito de Casillas, al que irse al suelo esta vez le salió cara. Aún más mérito, desde luego, acumuló Carvajal despejando con la cabeza el disparo de Moi Gómez al rechazo de Casillas.
El frustrado motín del submarino pareció desentumecer al Madrid, que siguió sin fluidez, pero recobró actitud y balón. El Villarreal cerró filas y el Madrid se pasó la siguiente media hora siguiente buscando grietas. Varane, de cabeza a la salida de un córner, y Bale, en un centro que se envenenó hasta estamparse contra el larguero, divisaron alguna; aunque, para desgracia del Madrid, a Marcelino no se le habían escapado muchas más.
Cristiano abre el marcador
La segunda mitad salió mucho más generosa en ocasiones, en especial un Madrid al que se le intuyó ancelottina en el descanso. La arenga surtió efecto más por empuje que por nitidez y si no tardó más en materializarse fue por la torpeza de Bailly, que confundió el área pequeña con un cuarto oscuro y abrazó apasionadamente a Ronaldo delante de las cámaras de medio mundo y, a efectos disciplinarios, del árbitro.
El portugués ejecutó con seguridad desde los once metros para poner por delante a su equipo, y no dobló la ventaja un minuto después porque Asenjo sí le leyó esta vez un mano a mano que les había vuelto a dejar como únicos protagonistas del choque. Tuvo Ronaldo todavía una propina más en la jugada posterior, y decidió cederle el dulce a Bale, que reventó el balón varias yardas por encima de lo aceptable.
La magnanimidad blanca no encontró réplica en el Villarreal, que despachó su mejor oportunidad en lo que iba de segunda mitad de manera mucho más expeditiva. Fue un merodeo en el área en el que los de Marcelino fueron coleccionando hombres alrededor de la frontal esperando el pase clarificador o el fallo. Fue lo segundo: un mal despeje de Kroos que recordó lejanamente al de Cala ayer en Los Cármenes y Gerard Moreno que se desquita de su yerro en la primera parte con un disparo preciso al palo largo de Casillas.
Un Madrid sin puntería
Justo antes habían entrado Vietto y Trigueros en el Villarreal, en un cambio de cromos que volvió a enfatizar los interrogantes sobre los que escogió Ancelotti cuando tocó remar corriente arriba: Illarra por Isco y Chicharito por Benzema. Cierto es que el malagueño no se pareció a los de los últimos choques y que el francés no encontró su sitio entre tanta media amarilla, pero ni era sencillo ver en qué se mejoraba con los cambios ni se entendía la razón de apuntalar el medio campo defensivo.
Aún así el Madrid tuvo sus ocasiones, casi siempre girando en torno a Cristiano Ronaldo, que ejecutó un cabezazo precioso al que Asenjo le quitó la guinda, y tal vez pecó de exceso de sinceridad cuando escogió rematar defectuosamente una jugada en lugar de irse al suelo con la enésima embestida alocada de Bailly. Jesé también pudo coronarse de haber aprovechado una mala salida de Asenjo que hizo que al canario solo le separase un defensa del 2-1. No consiguió embocar y el Villarreal amenazó con pasar a mayores, especialmente con Vietto campando a sus anchas ante la desguarecida defensa local; pero el marcador ya no se movió más. Sí lo hizo la Liga, que vuelve a tener a dos equipos que dependen de sí mismos para ganarla.
REAL MADRID 1-1 VILLARREAL
Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Varane, Marcelo; Kroos, Lucas Silva (Jesé, 72'), Isco (Illarramendi, 78'); Bale, Benzema ('Chicharito' 81'), Cristiano.
Villarreal: Asenjo; Mario, Bailly, Dorado, Costa; Pina (Trigueros, 60'), Sergio Marcos (J. Dos Santos, 67'), Moi Gómez, Gio (Vietto, 60'); Campbell, Gerard.
Goles: 1-0, 52': Cristiano (p.); 1-1, 63': Gerard.
Árbitro: José Luis González González. Amonestó a Moi Gómez (37'), Bailly (51'), Jaume Costa (71'), Carvajal (76'), Asenjo (79'), Trigueros (87'), Pepe (89').
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada número 25 de la Liga BBVA. Encuentro disputado en el Santiago Bernabéu (Madrid)

