CRÓNICA: A cuatro puntos de la crisis
Los de Ancelotti vuelven a escaparse en la cabeza de la Liga con un partido muy serio, resuelto en la segunda parte con goles de Benzema y Ronaldo (0-2). Isco volvió a dar un recital y abandonó el campo ovacionado por la hinchada rival.
Saltó el Madrid al césped del Martínez Valero como algunas veces se le ha echado en falta esta temporada, rotundo y sin contemplaciones, como si el estímulo de incrementar el colchón de puntos que no supo encontrar en el Calderón no se hubiera ido de la cabeza de ningún jugador blanco esta noche. [Así vivimos el partido en directo].
El resultado de la tromba inicial fue una avalancha de golpes tras la que pocos púgiles se hubieran sostenido en pie. Y, aunque fue a Bale y Benzema a quienes se vio más metidos en el papel de abusones, fue Cristiano Ronaldo quien más cerca estuvo de convertir el dominio abrumador en goles.
Hasta cuatro ocasiones, a cual más clara, coleccionó el portugués durante la primera media hora de partido: la primera en un disparo con rosca tras una recuperación de Benzema que escupió el poste izquierdo de la portería de Tyton, otro disparo lejano que repelió el propio portero ilicitano, un remate en boca de gol tras una sensacional jugada de Bale que se diluyó por no esperar Cristiano el fallo del defensa, y un cabezazo franco a saque de falta de Kroos que el luso no consiguió orientar entre los tres palos.
Y no pareció la acumulación de oportunidades un empeño desmedido del portugués por compensar su afonía en los medios hablando sobre el campo, sino la consecuencia inevitable del aplastante dominio visitante. No fue el único que pudo ver puerta en la primera parte. Poco antes del descanso Benzema encontró el maridaje perfecto para el balón y las mallas con una chilena hermosísima que solo pudo arruinar un juez de línea envidioso.
Benzema abre la lata
El arranque de la segunda parte devolvió a un Elche menos timorato y a un Madrid que no sabía muy bien qué había dejado de hacer en la primera parte para irse sin renta al descanso. El galimatías se tradujo en la primera estirada local, que Casillas espantó a córner sin demasiados problemas. Tardó poco el Madrid, eso sí, en restituir su presencia sobre el verde y el Elche respondió como si se hubiera dejado las medias tintas en el vestuario, a tortas. Contó para ello con la indispensable colaboración de un árbitro dispuesto a aparcar la vergüenza para, por ejemplo, teñir de amarillo una salvaje entrada de Aaron a Bale, a quien la providencia quiso elevarle el tobillo unos centímetros del suelo para evitarle un campamento de verano en el hospital. Ni por esas.
Después de chilenas, disparos y cabezazos varios le quedaba al Madrid la heroica del rebote que tanto se estila al otro lado del puente aéreo, y tuvo que ser por ese cauce menos estético por el que encontraran los de Ancelotti la vía de agua en el bote franjiverde. Fue una internada por la izquierda de Cristiano que Lombán despejó como pudo, y como pudo fue contra el pecho de su portero. Benzema aprovechó la única pared del Elche en todo el partido para que la pelota cubriese el palmo que la separaba de la línea de gol.
Un cuarto de hora después, Isco, sublime de nuevo, se inventó el final del partido. El malagueño hizo de Carvajal en Gelsenkirchen y colgó desde la banda opuesta un balón finísimo que la cabeza de Cristiano tradujo por la misma palabra que contra el Schalke: gol. El portugués no está, pero casi. Como a Modric, se le espera en plenitud para el Camp Nou. De momento, el Madrid vuelve a divisar el partido crucial de esta liga desde su atalaya de cuatro puntos.

