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CRÓNICA: Isco enamora
sábado 14 febrero 2015, 20:11Fútbol
de Roberto Gelado
para Bernabeudigital.com

CRÓNICA: Isco enamora

El Madrid se lame las heridas de su batacazo en el derbi con una victoria en casa contra el Deportivo de La Coruña (2-0) que le mantiene una jornada más como líder del campeonato doméstico. Isco adelantó al Real con un gran disparo y se retiró del campo entre vítores de una afición a la que tiene enamorada.

Fue la de esta tarde una de esas raras ocasiones en las que veintidós hombres se retiraron felices a vestuarios. Los once blanquiazules porque, como anticipó Luisinho en la previa, no se repitió la goleada escandalosa de la ida. Y los once madridistas, porque el rival y el partido fueron el bálsamo esperado para ir aliviando la cornada del Calderón.

[Así vivimos el partido en directo].

El partido, también como se esperaba, comenzó raro; en parte, porque la grada focalizó su frustración por el baño atlético contra entrenador y capitán. El primero, para su fortuna, no volvió a tocar balón ni a ser mencionado por megafonía después de la primera pitada general; pero al segundo, para su desgracia, la grada le recriminó su error garrafal de la semana pasada y sus desafortunadas declaraciones posteriores en cada balón que tocó durante los primeros diez minutos.

El Deportivo se aprovechó de la reyerta conyugal y a punto estuvo de capitalizarla con dos ocasiones casi consecutivas de Isaac Cuenca. El canterano del Barça se apoyó, primero, en una pared con un compañero para plantarse frente a Casillas, que repelió el disparo posterior académicamente hacia la banda; y probó fortuna, después,  con un cañonazo desde la frontal que salió silbando por encima del larguero.

La constatación de que el portero era sólido encendió los ánimos de la parte de la grada que no se había atrevido a mostrarle sus simpatías en el arranque del partido y, desde aquel momento, pitos y aplausos se repartieron el veredicto cada vez que el mostoleño entró en contacto con la bola.

Los locales celebraron la paz social con varias acometidas que bien pudieron inaugurar el marcador, en especial dos zambombazos de Cristiano y Bale que se estrellaron contra el larguero de Fabricio. El portugués sigue lejos de su mejor versión, pero fue de menos a más en el partido y la grada entendió, pese a ciertos reproches puntuales, como en un desviadísimo saque de falta en la segunda parte, que ahora debe apoyarle más que cuando levanta balones de oro.

Isco reconcilia al Bernabéu

A falta de Cristiano, Bale volvió a tirar de galones y a recordar en sus arrancadas a la mejor versión del portugués. Del boquete que abrió el galés por la banda derecha manaron, de hecho, las mejores oportunidades del Madrid en la primera parte. En una de ellas, un antológico pase con el exterior del expreso de Cardiff merodeó varias botas y cabezas hasta aterrizar en los pies de Isco, que lo acurrucó contra las mallas del palo izquierdo de Fabricio como quien manda a un niño a dormir.

El malagueño ha pasado de recambio de lujo a incuestionable por una grada que lo ovacionó varias veces por unanimidad; lo cual, en esta plaza, y en esta tarde, vienen a equivaler una colección de orejas en cualquier otra. Fue a él a quien buscaron los madridistas cuando el Deportivo volvió a agitar el árbol del partido a la vuelta de vestuarios, con un disparo de Borges al palo y un cabezazo en plancha de Oriol Riera que salvó Casillas con una estirada gatuna. Y el de Benalmádena respondió a la llamada poniendo la pausa y los cambios de ritmo que de él se esperan, y hasta el orden que Ancelotti le había confiado a un Illarra de nuevo demasiado gris.

Suya fue la primera sustitución del partido para dar entrada al debutante Lucas Silva. El cambio fue la antesala del segundo gol, masticado entre Arbeloa y Cristiano Ronaldo, que asistió a Benzema para que el francés sentenciara con clase, picando el balón ante la salida de Fabricio a la desesperada.

Con la sentencia se volvió a ver lo grande que es la sombra actual de Isco en este equipo. Ancelotti le protegió de lesiones y otras inconveniencias sustituyéndole por Carvajal, y el Bernabéu entendió el gesto con otra ovación de enamorado incondicional que repitió cuando Jesé dio el relevo a Benzemá.

Del canario nació una ocasión por la banda derecha que Ronaldo remató a escasos centímetros del palo derecho de Fabricio. El portugués no marcó, pero su terquedad sirvió al menos para desterrar los pitos iniciales y sellar, si no la reconciliación del equipo con la grada, sí una paz más que necesaria.

REAL MADRID 2-0 DEPORTIVO

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Varane, Nacho, Marcelo;  Kroos, Illarra (Lucas Silva, 71'), Isco (Carvajal, 81'); Bale,  Benzema (Jesé, 87'),  Ronaldo.

Deportivo: Fabricio; Laure,  Manuel Pablo,  Lopo, Luisinho; Bergantiños, Borges (Juan Domínguez, 85'), Cuenca, Lucas (Medunjanin, 80'), Cavaleiro; Riera (Helder Costa, 65')

Goles: 1-0, Isco (23'); 2-0, Benzema (73')

Árbitro: Estrada Fernández. Amonestó a Borges (44'), Nacho (47') Manuel Pablo (60'), Arbeloa (77'), Lopo (82'), Laure (88').

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada número 23 de la Liga BBVA. Encuentro disputado en el Santiago Bernabéu (Madrid).

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