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CRÓNICA: Chaparrón blanco
sábado 31 enero 2015, 18:20Fútbol
de Roberto Gelado
para Bernabeudigital.com

CRÓNICA: Chaparrón blanco

El Madrid remonta con más facilidad que en Córdoba el gol inicial de Elustondo. Benzemá, con un doblete, James Rodríguez y Sergio Ramos consiguieron los tantos que sellaron el 4-1 definitivo.

No había transcurrido ni un minuto de juego cuando un fallo colosal de marca del Real Madrid al saque de un tempranero córner de la Real Sociedad dejó a un hombre, Elustondo, entrando solo por el segundo palo y fusilando sin miramientos a Casillas de un testarazo inapelable. Pareció de pronto como si se perpetuase el atasque de un equipo que se hartó a acumular estadísticas positivas en la primera vuelta y al Bernabéu se arrimó un runrún de quien no se sabe acostumbrar a las malas notas.

No duró mucho y no lo hizo porque Marcelo sigue resistiéndose a ser un lateral convencional y porque a James le sobra tanto fútbol que puede tener contento al madridismo, a Florentino, y al sector de obras públicas colombiano. El brasileño se inventó una jugada de peligro por perseverancia y suerte, y supo colgar el balón para que el 10 del Madrid se suspendiese en el aire y cruzase el balón con la frente lejos del alcance de Rulli.

Se llevaban tantos minutos como goles y el madridismo empezaba a contemplar la posibilidad de cantar bajo la lluvia, especialmente porque la Real, un equipo muy bien organizado de medio campo hacia delante y con nombres de tronío en esa parte del once, no ofrecía ni por asomo las mismas garantías de puertas para dentro. Al Madrid, eso sí, le costó convencerse de que hoy no tocaba sufrir y por el camino se les cayó a Granero y Canales una ocasión que a punto estuvo de embocar el cántabro y que pudo redibujar la hoja de ruta del partido. La lesión, poco después de Vela, sonó tanto a capitulación que hasta este Madrid de diván lo entendió y se lanzó a por el partido a tumba abierta.

Festival de goles y obra de arte de Benzema

Fueron dos fallos de Benzema los que preludiaron la consecución de la remontada. En ambos falló el galo en la definición, pero en el segundo acudió Sergio Ramos al rescate empalando el rechazo entre los tres palos. Instantes después y con la corriente ya a favor, tuvo el Madrid el 3-1 en una contra que arrancó con el mismo número de hombres por cada bando y cuyo remate arrebató Bale de las botas de James para acabar estrellando sobre la espalda de un defensa txuriurdin.  

El gesto habría incendiado esta semana las gargantas de quienes no perdonarán al galés haber llegado a este equipo y con este presidente de no haber sido por su generosidad posterior en el primer gol de Benzema, a quien sirvió una pared de manual para que el francés aventara cualquier ataque de nervios que quedara escondido bajo el césped.

Lo mejor de la tarde estaba, no obstante, aún por llegar. Fue a falta de un cuarto de hora para el final del partido, cuando el francés recogió un rechazo para que Isco lo macerase y se lo devolviese manso cerca del pico del área grande. Karim sacó el taco de billar y encoló el esférico por la tronera izquierda de Rulli, cuya estirada hizo aún más bonita la foto. El tanto devolvió los ecos del equipo enorme que este Madrid aún sigue siendo y selló otros tres puntos de una Liga a cuyo liderato los de Ancelotti se vuelven a aferrar con ganas.

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