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CRÓNICA: El califa era BaleTODOmercadoWEB.es
© foto de Real Madrid
sábado 24 enero 2015, 18:30Fútbol
de Roberto Gelado
para Bernabeudigital.com

CRÓNICA: El califa era Bale

El Real Madrid salva los tres puntos in extremis con un gol del galés desde los 11 metros después de remontar un penalti inexistente que el Córdoba transformó en el primer minuto. Ronaldo fue expulsado por roja directa poco antes de que se culminara la remontada. 

Quedaban siete minutos para que expirase en tablas el encuentro del Nuevo Arcángel y Cristiano Ronaldo, desquiciado como todo el Madrid desde que el linier tradujera por penalti un balonazo contra el estómago de Ramos en el minuto 1, soltó una patada sin venir a cuento a Edimar. El árbitro, esta vez, no necesitó apoyo desde la banda para mostrarle la roja al portugués que, consciente de lo inapelable de la decisión, se marchó a vestuarios sacando brillo al escudo que rinde homenaje al Madrid como máster del universo de 2014. [Así vivimos el partido en directo]

Y a algo de eso huele todo lo que ha sucedido desde aquel buscaminas que fue la final de Marrakech contra San Lorenzo. Huele a empacho de puntos, goles y victorias pretéritas y nada de eso, por desgracia, recarga las piernas. El gesto de Ronaldo al marcharse, reivindicando laureles pasados, puede hacer más daño que su roja y los partidos de sanción que acarree.

La buena noticia es que el heredero natural del portugués en este equipo, un galés de nombre Gareth Frank Bale, se echó a sus espaldas a un Madrid diezmado y se inventó una falta que generó un penalti –éste sí era–, que a su vez equilibró la contienda por recibir su causante, Fede Cartabia, la segunda amarilla –también justa–, y que acabó en el 1-2 definitivo con una definición magistral, por supuesto de sus botas.

Benzema volvió a rescatar al Madrid

Aquello fue lo mejor de un Madrid gris y apocado, junto con la virguería con la que empató el partido Benzema, capaz de controlar con el muslo un saque de esquina y rematar acto seguido con la punterita sin salirse de la misma baldosa. Porque, efectivamente, el Madrid pareció poco y siempre dio la impresión de remontar a regañadientes, muy lejos de aquella versión arrolladora con la que maravilló al mundo durante veintidós encuentros consecutivos.

Entre tanta desgana, pudo el Córdoba complicar aún más las cosas por la persistencia de Ghilas, autor del gol, y Bebé, dos delanteros que, de rendir a tal altura ante rivales menores a buen seguro tendrán mejor suerte que hoy. La falta cordobesa de tino, especialmente en la segunda parte tras un zambombazo de Cartabia que salió lamiendo la escuadra derecha de Casillas y una vaselina del rumano Andone después de una pifia monumental de Varane, condenaron a un equipo al que Djukic ha dotado de un orden táctico al que se puede agarrar para, si no soñar, al menos no despeñarse.

Al Madrid, por su parte, le quedan ocho días de diván antes de su maratón de tres partidos ligueros en una semana; que, eso sí, podrían haberse hecho mucho más largos de no haber acudido al rescate el califa Bale.

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