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CRÓNICA: Bálsamo antes de la guerra
sábado 10 enero 2015, 18:20Fútbol
de Roberto Gelado
para Bernabeudigital.com

CRÓNICA: Bálsamo antes de la guerra

El Real Madrid encuentra al fin la victoria en 2015 contra un Español que apenas le planteó problemas (3-0). James, Bale y Nacho fueron los goleadores. Coentrao fue expulsado por roja directa por un plantillazo en la segunda parte. 

Salió el Madrid entumecido, demasiados golpes en los últimos asaltos, y el Espanyol lo aprovechó para darse un par de homenajes en las inmediaciones del área de Casillas nada más arrancar el partido. El primero, de Caicedo, salió manso junto al palo izquierdo de Casillas, y el segundo, de Sergio García, buscó la rosca al mismo palo y se quedó en el centro; pero bastaron para aliviar a la parroquia visitante del resquemor a un huracán merengue de entrada que arrasase casas y mujeres propias. [Así vivimos el partido en directo].

No hubo Madrid arrasador de inicio, pero tampoco volvió a saberse del Espanyol mucho más desde entonces. Los blanquiazules, que hoy tuvieron la deferencia de dejar el blanco en exclusiva para el Madrid, fueron perdiendo fuelle con la misma inercia que el invierno sigue al otoño a medida que la BBC daba chispazos bajo la atenta supervisión de Isco. El asentamiento del malagueño en el once es la única buena noticia desde la lesión de Modric, que a todos los demás efectos ha sido un completo desastre. Kroos parece menos y más cansado sin él, y el balón fluye mucho más a tirones desde la B hasta la C. Se escribirá mucho de aquí al jueves, de hecho, al respecto del resquemor entre Cristiano y Bale, que pareció estar a punto de estallar con el partido ya decidido en un contragolpe lanzado por Isco que el galés supo acomodarse para galopar un tercio de campo y elegir un disparo regulero antes que probar fortuna al pase lateral hacia la incorporación del luso.

Golazo y pitos a Bale

Cristiano protestó furiosamente de espaldas a su compañero, como si fuera un cura de los antiguos, y la grada le acompañó con tibios pitos al galés que se acentuaron cuando desde la grada joven se intentó apoyarle. Tanta ida y venida traía un tufillo al debate generado en la prensa en las últimas semanas sobre el individualismo del galés que, a falta de explicaciones a dos derrotas en las que se jugó mejor que el rival, suele ser un lugar común en el que parte de la prensa se siente cómoda. Ya se sabe que la posibilidad de que Florentino se haya equivocado, por más que quepan pocas dudas de que en el momento de fichar al galés no hubiera mejor jugador en el mercado, alivia muchas braguetas. No debería, no obstante, entregarse el madridismo a esos dimes y diretes, y de paso no deberían encelarse los jugadores en esas tonterías. Bale es un jugador que debe aprender a defender, como en su día lo hizo Isco, pero es un socio del que los demás se benefician constantemente por su obstinación en buscar la portería.

Del galés fue, de hecho, el segundo gol del partido, un lanzamiento de falta al borde del área que el poste escupió hacia el interior de la portería; y de sus botas arrancó el gol inaugural, con un cambio de sentido magistral desde el medio campo que hizo volar el balón hasta las botas de Cristiano, que en un gesto técnico fabuloso dejó la pelota muerta para que James se convirtiera él solo en todo un pelotón de fusilamiento. Puede que la repercusión de Bale en el juego decreciese en la segunda parte, pero nada que no fuera acorde con el resto del equipo, aún convaleciente de los dos revolcones recientes.

La paz quedó sellada de nuevo, cómo no, Isco mediante. El malagueño contemporizó magistralmente un contragolpe, inclinando la pelota hacia la izquierda, por donde se incorporaba Arbeloa. El canterano cedió a otro canterano, Nacho, que había ingresado en el campo después de la expulsión -roja directa- de Coentrao, que batió con serenidad, como suele hacer todas las cosas, a Kiko Casilla por bajo. El gol dio tres puntos y probablemente espantó algunos fantasmas de la cabeza del chico, al que a buen seguro le sentó a cuerno quemado su error en la derrota contra el Milán. Al equipo le quedan, además,  tres goles, tres puntos y hoja en blanco para Casillas; un bagaje más que aceptable para ponerse ya en capilla con la mente puesta en el título que se debe defender este jueves.

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