CRÓNICA: Llamada a la épica
El Real Madrid se complica su defensa de la Copa del Rey después de una derrota contundente (2-0) en el Calderón que no hizo justicia a los méritos de los dos equipos. Raúl García, de penalti, y Giménez, los goleadores.
El Madrid encadenó su tercera derrota consecutiva y, otra vez, pareció un castigo excesivo a la luz de las virtudes y los pecados demostrados. En esta ocasión, no hubo desconcentración de entrada como en Valencia; bastó un penalti infantil y un córner mal defendido para descolgar un pie de una competición a la que le había recuperado el lustre en los últimos años [Así vivimos el partido].
Salió el Madrid tan prevenido de pájaras después de la vacuna de ricino de Mestalla que a punto estuvo de inclinar la eliminatoria a su favor durante un primer cuarto de hora en el que el derbi se pareció a los de hace quince años. El dominio fue continuo y, aunque no se plasmó en una vorágine de ocasiones, sí que hubo opciones para inclinar la eliminatoria a favor.
La más clara la tuvo Ramos en un córner, y ya se sabe que nada infunde más temblores a la hinchada atlética que esa ecuación, pero Oblak estimó oportuno justificar su multimillonario traspaso con un paradón de tronío. Instantes después Bale sí atinó a cabecear a la red con un gran giro de cuello un servicio lateral tras una falta a Isco; aunque el árbitro acertó a ver un fuera de juego que aguó la celebración de los hoy visitantes.
Fue el primer momento de desconcentración del once blanco, y a punto estuvo de costarle caro el entregarse a los festejos antes de tiempo; porque el Atlético aprovechó la desorganización rival para montar un contragolpe que murió con un remate franco de Griezmann despejado por precaución por Keylor Navas. El francés la tuvo aún más clara poco después después de un fallo garrafal de Varane en el centro del campo que le dejó solo a cuarenta metros del portero costarricense. Pero si grave fue el error, descomunal fue el remiendo del defensa, que se repuso del balón perdido, remontó los metros perdidos y taponó el remate de su compatriota sin conceder siquiera córner.
Las dos ocasiones devolvieron cierto equilibrio al partido; aunque, lejos de traducirse el regreso de los locales al encuentro con un aluvión de ocasiones, el partido se enlodó en las coordenadas nebulosas en las que tanto disfruta Simeone. El técnico atlético ya había puesto antes su granito de arena para devolver a los suyos a la arena protestando enloquecido una mano de Arbeloa cuya exigencia era ridícula pero sirvió para que el árbitro mandase al Madrid con dos tarjetas al vestuario y se inhibiese de disciplinar a cuantos atléticos crujieron los tobillos de James o Isco. Hasta que no se puso el Atlético por delante no recordó el trencilla que los locales también podían ser amonestados.
Ramos complica la eliminatoria
Y sí, el penalti fue tan claro como incomprensible la maniobra de taekwondo de Sergio Ramos para anular la presencia de Raúl García, que se vio en los once metros sin mucho más mérito que cuerpear en el área. A punto estuvo, eso sí, de detenerle el lanzamiento Keylor Navas, que se estiró felinamente pero no llegó al ajustado disparo del capitán atlético.
Ancelotti reaccionó sustituyendo de nuevo a James, mucho más participativo hoy que en Mestalla, para dar entrada a Cristiano. Minutos más tarde atizó aún más el fuego sustituyendo a Benzemá por Jesé; pero ninguno de los dos revulsivos permitió superar la anestesia que le había inyectado el Atlético al partido. Con el 1-0, ya se le habían quitado los remilgos, si le quedaba alguno, para encerrarse en su área y confiar su éxito al contragolpe o el balón parado. Y fue con un córner con el que el Atlético duplicó su renta, después de un impecable remate cruzado de Giménez que no encontró oposición en ningún defensa blanco.
El partido murió entonces con la banda sonora de una afición cuyos cánticos tuvieron algo de amnesia colectiva. Podría rebatirseles su obstinación sobre quién manda en la capital con Lisboas y minutos noventa y tres; pero lo que no deja derecho de réplica, es evidente, es lo encarrilada que se lleva la eliminatoria el Atlético al Bernabéu. Al Madrid le queda la heroica, el Bernabéu y sus todavía profusos momentos de buen juego pese a la tercera derrota consecutiva para no ceder aún su corona en el torneo del KO.

