CRÓNICA: Estalla la racha
Un Valencia bien plantado rompe la imbatibilidad en partidos oficiales del Real Madrid (2-1). Los chés remontaron el gol inicial de Cristiano Ronaldo de penalti con dos tantos de Barragán y Otamendi tras la reanudación.
Fue el arranque de la segunda parte lo que condenó al Madrid esta tarde en Mestalla, pero bien pudo serlo el de la primera. En los dos comienzos se notó la mano de Nuno, portero mediocre, proyecto de gran técnico, porque el equipo ché supo capitalizar la renovada comunión con su grada salpicando de nervio la impecable retícula táctica de su entrenador [Así vivimos el partido en directo]
Si no se rompió el cántaro en estos diez minutos de pájara iniciales fue, en gran medida, porque el Valencia no acertó a convertir en fuego real la testosterona, y porque el Madrid se sujetó una vez más a las arrancadas de Bale, mucho más libre por la derecha que Cristiano por la izquierda. De sus botas nació el primer tiro a puerta, que precedió por escasos segundos al primer gol del partido. Fue una entrada de Orban al galés, que generó una falta lateral que cabeceó el propio Bale y aventó con la mano Negredo. Gil Manzano, que había escatimado el régimen disciplinario para el entusiasmo valencianista, no dudó en señalar el punto de penalti. Ronaldo ejecutó con elegancia el 0-1, mandando al portero al lado contrario de su disparo; pero, para desgracia de los madridistas, poco más se volvió a saber del portugués durante la hora larga que quedaba. El 7 se ahogó entre las triples coberturas y un verde seco que mermaba su explosividad, y acabó limitando su participación en el choque a unos cuantos disparos lejanos que no alcanzaron a intimidar a Diego Alves.
Con todo, si hubo un momento en el que el Valencia pudo descolgarse del partido, fue sin duda después del gol encajado. Primero Ramos estuvo a punto de enganchar un balón desde la derecha, de nuevo de Bale, pero Otamendi bloqueó su remate; aunque el partido estuvo, sobre todo, en una jugada primorosa de Kroos que, tras un demiplié en la medular que le sirvió para zafarse de sus dos marcadores, lanzó el balón al arranque en línea de Bale. El galés cruzó el esférico y Orban lo interceptó con una mano tan extendida como la de Negredo en el penalti. El árbitro se inhibió y el balón llegó manso a Cristiano, que recortó a Diego Alves pero se quedó sin ángulo para embocar y acabó estrellando su disparo contra el poste.
Pudo también decantarse el partido por donde los veintidós anteriores en un engaño de Benzemá en la frontal del área que mandó a Otamendi a la lona; pero su disparo, raso y centrado, quedó a años luz de la calidad de su recorte, y Alves atajó sin problemas. También es cierto que pudo el Valencia llevarse el empate antes del descanso con un disparo de André Gomes que la espalda de Carvajal convirtió en cicuta, primero; el palo alivió, después, y Casillas desactivó por completo en un ataje que le hicieron de menos por el fuera de juego señalado a Alcácer en la segunda jugada.
Pájara tras el descanso
La segunda parte se abrió con una jugada idéntica: disparo envenenadísimo de André Gomes que, esta vez, se marchó lanzando besos al poste. Pronto se despegó el guion, eso sí, de lo visto en la primera parte, porque no tardó el Valencia en lograr la igualada. Fue Barragán quien la ejecutó, aunque el mayor mérito debe asignársele a Gayá, que había entrado en la primera parte sustituyendo al lesionado Piatti y antes de conseguir el empate ya había montado una revolución por su banda. Suyo fue el pase franco a su compañero, cuyo disparo cruzado tenía todos los visos de morir en los guantes de Casillas pero acabó en la red por un tropezón en las botas de Pepe. El portugués, que firmó un partido notable, pasó por el lugar equivocado y con mucha menos convicción de la deseable, y aquello bastó para devolver las tablas al encuentro.
El Valencia supo también rematar la remontada mucho mejor que el Madrid el partido. Fue en el minuto 19, en un corner en el que Otamendi le hizo un Ramos a Sergio Ramos para poner en ventaja al Valencia. El de Camas pudo resarcirse pasada la media hora con un cabezazo franco y cruzado, pero el balón se fue lamiendo el poste con la misma dosis de mala suerte que un par de remates posteriores de Isco a bocajarro, que salieron repelidos por el cuerpo de Diego Alves.
El malagueño tuvo un partido imperial pese a la derrota y aburrió al público de Mestalla, que le empezó pitando por haberse ido a otro equipo cuando en Mestalla no era titular y acabó desinflado ante su terrible magisterio. Prueba de su asentamiento en el equipo, casi la única buena noticia de hoy, es que Ancelotti sacó a James del campo y le dejó a él, y a nadie le sonó a injusticia. No bastaron, no obstante, los intentos del italiano ingresando a Khedira, Jesé y Chicharito, para revertir la tendencia. Tampoco hizo el Madrid un mal partido; pero el de hoy era un rival ante el que las siestas pueden costar caras. Las dos de hoy, en los dos arranques, se llevaron por delante una racha histórica.

