CRÓNICA: Tres balones de oro
No hacía falta que nos lo recordara, porque hace tiempo que Cristiano Ronaldo no tiene rival que se le acerque siquiera en este deporte, por más que se empeñen en encontrárselo o inventárselo. Nadie que circule por este planeta sin orejeras, o en su defecto que no trabaje en la UEFA, lo dudaba antes de empezar esta temporada; catorce jornadas de Liga y veintitrés goles del portugués después, cualquier cuestionamiento parece pura ciencia ficción.
En la noche de hoy Cristiano fue protagonista desde el pitido inicial hasta que Ancelotti lo sustituyera, a falta de cinco minutos, para evitar que se escapara otra tarascada como la que le acababan de calzar. De su cabeza nació el primer remate de cabeza que sembró el peligro en el área de un Celta valiente, que no le apartó la mirada al titán invicto que tenía enfrente, y suyo estuvo a punto de ser el primer gol al filo del cuarto de hora después de una transición meteórica entre Benzema y James que solo pudo abortar el escorzo primoroso de Jonny.
El monólogo del portugués continuó con una chilena que se marchó ligeramente por encima del travesaño y con un zambombazo que no inauguró el marcador pero sí bastó para sofocar el primer intento de rebelión céltica, alrdedor de la media hora de partido. Ese segundo latigazo, que llegó después de que Cristiano hiciera bueno con el pecho un grito ahogado de Marcelo desde la defensa, precedió a la jugada polémica del partido; protagonizada, cómo no, por él mismo. El luso se inventó –literalmente– un penalti que él mismo transformó y el tablero recuperó de pronto la familiaridad de los últimos diecisiete partidos. Los ecos del terremoto estuvieron a punto de multiplicar la renta a poco que hubiese escatimado Sergio Álvarez su estirada a disparo ajustado de James o que el árbitro hubiese afinado la mitad que con el penaltito de Cristiano en un sonrojante agarrón de Larrivey a Bale dentro del área. No llegó, y los dos equipos se retiraron a vestuarios con el partido aún calient.
Cristiano y nada más
El Celta volvió a las armas después del descanso y palpó el empate con un disparo cruzado de Orellana, lo que, unido a la temprana retirada de James por una presunta lesión muscular, sirvieron para mascar el runrún en la grada. Ancelotti aprovechó la baja del colombiano para dar entrada a Arbeloa, al que más tarde seguiría Coentrao, una maniobra que hizo sospechar que al italiano alguien pudiera haberle cuestionado la hombría si no era capaz de calzar a todos los laterales de su plantilla en el mismo once.
No importó, porque el partido no era ni de Arbeloa, ni de Coentrao, ni de James. El partido, la Liga, el año natural y la temporada es la de Cristiano Ronaldo, que aprovechó un torbellino de rechaces al alimón con Kroos para poner tierra de por medio y regalar tranquilidad a una grada que le adora. Poco antes de retirarse, aprovechó una estupenda combinación de Bale con Marcelo, que le cedió a su amigo un regalo con lazo para que rematase el enésimo hat-trick de la temporada. Con él selló el Madrid su decimoctava victoria consecutiva –una jornada más como líder– y Ronaldo su estratosférico registro de casi dos goles por jornada de Liga disputada. Señores de la UEFA, pueden volver a abrir las votaciones, si lo desean.
REAL MADRID 3-0 CELTA
Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Ramos, Marcelo; Kroos, Illarramendi, James (Arbeloa, 53'); Bale, Benzema (Coentrao, 80') y Cristiano (Chicharito, 85').
Celta: Sergio; Hugo Mallo, Cabral (Sergi Gómez, 73'), Fontás, Jonny; P. Hernández, Radoja, Krohn-Dehli (Santi Mina, 82'); Orellana (Augusto Fernández, 70'), Larrivey y Nolito.
Goles: 1-0, 36': Cristiano (p.); 2-0, 65': Cristiano; 3-0, 81': Cristiano.
Árbitro: Undiano Mallenco (Comité Navarro). Amonestó a Cabral (10'), Jonny (36'), Nolito (36'), James (38'), Carvajal (75'), P. Hernández (77') y Arbeloa (79').
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 14 de la Liga BBVA. Disputado en el Estadio Santiago Bernabéu (Madrid).

