CRÓNICA: Un Madrid de armas tomar
El Real Madrid golea al Éibar (0-4) después del parón liguero con goles de James Rodríguez, Benzemá y Cristiano Ronaldo, éste último por partida doble. Hubo polémica en dos de los goles madridistas y un penalti no señalado que hubiera redondeado la goleada.
Arrancó el partido en Ipurúa con ese aire festivo de los choques coperos, como si al Eibar le hubieran aupado sus méritos deportivos a Primera pero a su afición no le hubiera dado tiempo a digerirlo. Así, tuvieron los primeros compases un cierto aire demodé, con sus silbidos a Ronaldo cada vez que tocaba el balón y su "Así, así, así gana el Madrid" cuando el Madrid aún ni ganaba.
Durante estos instantes de tanteo el Madrid no acabó de encontrarse, fascinado por aquella representación tribal que en Segunda los equipos ya se sabían de memoria pero en la máxima categoría sigue teniendo algo de pintoresco, de txacolí y aizcolaris. Se sujetó entonces el equipo blanco en torno a su banda derecha, especialmente a Carvajal, que fue el único que llegó al choque puntual y con una barba de las que se necesitaba. También se agradecieron las acometidas, generalmente infructuosas, de Gareth Bale, de quien se sospecha que habrá bregado en algún que otro Ipurúa por aquella isla de la que procede. Fue, precisamente, el galés quien estuvo más cerca de abrir el marcador, con un lanzamiento de falta formidable desde el perfil derecho del balcón del área. El balón hizo un extraño supersónico que a punto estuvo de confundir del todo a Irureta, pero el arquero rectificó y espantó a tiempo la amenaza.
James sigue de dulce
El zambombazo no noqueó al adversario pero sí le enseñó el abismo y, por un momento, el Eibar pareció sentir mal de altura, como si el latigazo de Bale hubiera sido la constatación de que, efectivamente, los visitantes habían desembarcado con pólvora real y no fogueo. Lo constató James en el 23 en una jugada que aparentemente llevaba mucho menos peligro. Cristiano se internó por la banda derecha y, cerca de la línea de córner, buscó a Benzema para cederle el balón atrás. El francés, como le sucede con más frecuencia de la deseable, eligió acompañar a Ronaldo en lugar de clavarse dos pasos antes y esperar el pase de la muerte. Precisamente por haberse adelantado tanto, remató tan desviado que el disparo se pareció más a una pared con Cristiano. El luso, probablemente en fuera de juego, se negó a entregar la cuchara y devolvió en escorzo el esférico al rectángulo de juego. James recogió el guante y embocó de cabeza el putt al fondo de las mallas mientras la tropa de irreductibles vascos se desgañitaba en las protestas.
El gol tranquilizó a la expedición blanca, que tiró de memoria histórica reciente para evitar dormirse en los laureles del triunfo provisional y buscó con ahínco poner tierra de por medio. A punto estuvo de conseguirlo Bale después de una maniobra de ballet en el que el 99% de futbolistas profesionales de este país se hubieran dejado la cadera, las rodillas, o ambas cosas; pero su disparo cruzado posterior se marchó ligeramente desviado.
Cristiano no para
El cántaro acabó rompiéndose al filo del descanso, en la enésima internada por la banda diestra. Carvajal y Bale conectaron en una pared en el que el galés puso el toque de calidad con un taconcito y el canterano la furia para volver a clavar la bandera en la línea de fondo. Su pase, esta vez sí atrás, lo empaló picudo Cristiano al fondo de las mallas con algo de suerte, tal vez; suficiente, en todo caso, para hacer convivir los pitos del principio con los vítores de una parte de la grada, menos renuente ya a mostrar su madridismo en territorio hostil.
Antes había evitado el empate Casillas con una intervención de antología que hizo parecer que el partido se estuviera disputando en 2010. Fue en una carrera de Ander Capa por la derecha en la que Ramos no se arrimó del todo por temor a forzar su segunda amarilla. El espacio extra bastó para que el extremo rasease el balón al corazón del área, donde se incorporaba como una exhalación Saúl Berjón, un cuerpo por delante de Carvajal. Su toque sutil logró vencer a Casillas al lado opuesto al del disparo, pero el mostoleño no capituló por completo y logró salvar los muebles con los pies, en una parada que le hemos visto mil veces y que, últimamente, tiende a dosificar menos.
A la vuelta de vestuarios, el partido volvió manso y encarado para el Madrid, que pudo dar la puntilla con un remate de cabeza de Ramos al saque de una falta que sacó Irureta, que ya le había negado el gol al de Camas en un disparo a escasos dos metros en la primera parte.
No pudo hacer nada el portero en una jugada en la que el Madrid apuró la línea de fondo con un ejercicio de equilibrismo similar al del primer gol y que acabó con el mismo resultado: pase atrás y remate, esta vez de Benzemá, al fondo de las mallas. Cristiano redondeó la tarde con un penalti por manos dentro del área al que Irureta no pudo llegar por más que adivinase el lado. El árbitro le negó al Madrid la manita con un penalti clamoroso a Benzemá después de un fallo garrafal del portero eibarrés. Aquello tampoco empañó, obviamente, ni la victoria, ni la contundencia. El Madrid de después del parón sigue sonriendo feliz.
EIBAR 0-4 REAL MADRID
Eibar: Irureta; Bóveda, Ekiza, Albentosa, Abraham; Errasti, Dani García; Capa, Arruabarrena (Javi Lara, 78'), Saúl Berjón (Lekic, 78'); Del Moral (Ángel, 70').
Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Ramos (Varane, 73'), Marcelo; James (Marcelo, 78'), Kroos, Isco; Cristiano (Arbeloa, 84'), Benzema, Bale.
Goles: 0-1, James (23'); 0-2, Cristiano (43'); 0-3, Benzema (69'); 0-4, Cristiano (83').
Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó a Ramos (21'), Irureta (32'), James (42'), Arruabarrena (71'), Errasti (82') y Albentosa (82').
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada número 12 de la Liga BBVA. Encuentro disputado en Ipurua.

