Las claves del Real Madrid - Rayo Vallecano
Las actuaciones de Gareth Bale y Toni Kroos, el suicida planteamiento de Paco Jémez, la pifia de James Rodríguez y la reacción blanca en la segunda mitad son las claves de la goleada del Real Madrid al Rayo Vallecano.
1- Bale calla bocas
Nueve minutos es lo que tardó Gareth Bale en callar la boca a toda la tropa de sabios futbolísticos que calificaban al galés como un problema para Ancelotti. Bendito problema. El extremo demostró por qué es uno de los mejores jugadores del mundo. Fue un costante dolor de cabeza para la defensa rayista y culimó una gran jugada entre Cristiano Ronaldo y Kroos. Dulce regreso al once.
2- Exhibición de Kroos
Toni Kroos fue dueño y señor del centro del campo. Por sus botas pasaron todos los balones, actuación a la que puso la guinda con un golazo. El disparo rasito pegado al poste solo puede ser logrado por un súperclase. Despacito y sin hacer mucho ruido el alemán marcará una época en el Real Madrid.
3- El planteamiento de Jémez
Paco Jémez suele repetir que no tiene nada que perder contra los grandes y que por eso intenta realizar su juego aunque acabe recibiendo una goleada. Una vez más el Rayo intentó jugar, una estrategia con escaso éxito en cuanto a resultados se refiere. Pocos equipos pueden jugar de tú a tú a este Real Madrid y, por supuesto, uno de ellos no es el conjunto franjirrojo.
4- El error de James Rodríguez
Uno de los puntos a mejorar por James Rodríguez son sus numerosas pérdidas de balón. Contra el Rayo un error absurdo costó un gol al Real Madrid y dio un aliento de vida a un equipo que ya estaba muerto. Ancelotti debe trabajar con el colombiano este aspecto, ya que en partidos anteriores algún que otro mal pase ya ha costado más de un susto al equipo blanco. La suerte del centrocampista es que debido al resultado su pifia no pasará a mayores.
5- Reacción del Real Madrid en la segunda parte
Cinco buenos minutos fueron más que suficientes para sentenciar el encuentro y asegurar los tres puntos. Los tantos de Kroos y Benzema mataron a un Rayo al que solo James con su error había conseguido dar vida. El Madrid ganó a su ritmo y cómo quiso. Zarpazo, siesta y zarpazo final.

