CRÓNICA: Como un rayo
El Madrid pasó sin esfuerzo por encima de un Rayo Vallecano (5-1) que nunca tuvo opción alguna de sacar algo positivo del Santiago Bernabéu. Exhibición de Kroos en el regreso al once, con gol incluido, de Gareth Bale. Isco fue el sacrificado y Ancelotti volvió a apostar por el 4-3-3 con la 'BBC' como punta de lanza. Los blancos golearon cuándo y cómo quisieron. El líder es a día de hoy una maquina perfecta.
Era un Real Madrid - Rayo Vallecano cargado de morbo por las declaraciones de Jémez sobre Zidane, la suplencia de Isco y la titularidad por sorpresa de Keylor Navas en la portería. Varios ingredientes que hicieron interesante el derbi madrileño ya desde antes del pitido inicial. Ancelotti decidió apostar por el antiguo sistema, con 4-3-3 en ataque y un 4-4-2 en defensa con Bale cubriendo el flanco derecho. Y al final el resultado fue el mismo, correcto encuentro de los blancos y victoria clara. Todo ello dejando una sensación de líder sólido en el ambiente. [Así vivimos el partido en directo]
Ancelotti también cumplió con su promesa de dar algún partido de Liga a Keylor Navas. El costarricense no realizó su mejor encuentro, especialmente por una salida en la segunda mitad que a punto estuvo de costarle un disgusto, pero dio una clase magistral con los pies. La titularidad de Keylor confirma que el Real Madrid cuenta para el presente y el futuro con el ex del Levante. El sucesor de Casillas ya está en la capital de España.
Ya desde el comienzo se vio a Toni Kroos en su modo jugón más extremo. El internacional germano era el dueño y señor del centro del campo, actuación que redondearía en la segunda mitad con un golito marca de la casa. Un tiro lejano de esos llenos de calidad por el toque y la ejecución del mismo. Soberbio de comienzo a fin.
Bale se reivindica
Gareth Bale fue el hombre de la previa y también el primer goleador del encuentro. El Rayo pierde el balón en la salida y entre Cristiano y Kroos crean una gran jugada para que el alemán asista al '11' blanco, que solo tiene que empujar la pelota a la red. 1-0 en el minuto 9, un preludio sin duda de lo que se le venía encima a Paco Jémez.
Y pudo ser peor para los franjirrojos el comienzo del partido si Pérez Montero llega a ver la falta de Fatau sobre Cristiano Ronaldo. Corría el minuto 22 y el Rayo se debía haber quedado con un jugador menos. El centrocampista ghanés derribó al crack madridista cuando este ya enfilaba como un miura hacia la portería defendida por Cristian Álvarez.
El Madrid fue entonces cuando decidió echarse a dormir. El equipo de Ancelotti tenía el partido controlado, pero el Rayo luchaba por la posición, eso sí sin crear peligro alguno a Keylor Navas. Solo Leo Baptistao pudo empatar el duelo con un cabezazo que pasó rozando el poste. Esto hizo despertar a los blancos que poco después gozarían de dos grandes ocasiones. La primera con un disparo lejano de James y después con un remate al larguero de Benzema. Estas dos acciones no serían más que los prolegómenos del segundo de la noche en el minuto 40. Córner botado por James y Sergio Ramos marca con un remate extraño entre el muslo y la pantorrilla que sale mordido y ante el que nada puede hacer el guardameta rayista.
Pifia de James y vendaval blanco
Pero James decidió dar emoción al choque con un error infantil. El colombiano cede un balón a Leo Baptistao y este pasa al exmadridista Bueno para que marque a placer. Los de Jémez se iban con vida al descanso, algo que parecía improbable tan solo unos minutos antes.
A pesar de salir con los mismos once jugadores en el segundo tiempo, el líder iba a mostrar una cara bien distinta, su versión más salvaje. Bastaron cuatro minutos para que los goles de Kroos y Benzema sentenciaran al Rayo. Mención especial para el tanto del alemán, que batió con un toque exquisito a Cristian Álvarez. Un balón pegadito al poste, una exquisitez. También hay que señalar que el gol de Benzema fue en claro fuera de juego, aunque poco o nada hubiera cambiado el partido.
Todavía hubo tiempo para el golito de cada partido de Cristiano Ronaldo cuando el duelo ya agonizaba. El luso, desacertado el resto del encuentro, contó con la diosa fortuna de cara y la inestimable ayuda de Cristian Álvarez. El disparo del Balón de Oro se coló mansamente por debajo de las piernas del portero. Un grave error que no hizo más que rendondear el homenaje que se dio el Real Madrid gracias a un débil Rayo Vallecano. Querido Paco, clases a Zidane, no.

