Raúl, 20 años del mito
Un 29 de octubre de 1994 en La Romareda, comenzaba la leyenda de un mito, un niño por aquel entonces que soñaba con convertirse en un hito en el Real Madrid y en el fútbol. Con tenacidad, casta, lucha y esfuerzo, ese chico que se llamaba Raúl llegó a lo más alto, coronándose como el 'Eterno y Gran Capitán'.
Pocos esperaban que aquel chico delgado y con cara de pillo acabase siendo uno de los jugadores más queridos y más grandes que han pasado por el club blanco. En La Romareda, el 29 de octubre de 1994, daba inicio la historia de amor entre un club, una afición y un jugador. Raúl González Blanco había nacido para jugar en el Real Madrid.
No fue el debut que hubiese soñado, pero dejó detalles que más tarde le catapultarían como uno de los grandes. Ese día, Valdano decidió dar la oportunidad al niño en el que vio la mirada del orgullo y la competitividad, dejando al mítico 'Buitre' en el banquillo. El fútbol es caprichoso y aquel día comenzó el fin de uno de jugadores más míticos del club merengue para dar comienzo al nacimiento de la leyenda.
A los pocos minutos, Raúl hizó un desmarque y con un desparpajo innato regateó a Cedrún, solo le faltó el gol, remató con su pierna mala y no consiguió el premio. En su debut, el 'Eterno Capitán' dio muestras de lo que más tarde sería, la mayor pesadilla de las defensas. Raúl conseguía estar siempre en el lugar indicado, "el más listo del área pequeña", estaba en el sitio para cazar un rechaze o un balón muerto y mandarlo al fondo de las mallas.
Raúl tuvo que esperar para marcar su primer gol, fue en el Santiago Bernabéu, con toda la afición que luego le mitificaría delante, y ante el Atlético, mejor imposible.
Cosas del destino, el 'Gran Capitán' se despidió del club de sus amores en el mismo escenario que le vio debutar. La Romareda fue el estadio del 'hasta pronto' de Raúl al Real Madrid.

