Luis Enrique, enemigo número uno del Real Madrid
Tras su debut y jugar una temporada en el Sporting de Gijón, Luis Enrique fichó por el Real Madrid, donde jugó cinco temporadas. En 1996, el asturiano decidió fichar por el Barcelona, no sin polémica, y, a partir de ahí, comenzó el enconado enfrentamiento con los aficionados blancos.
El 24 de septiembre de 1989, un joven asturiano de 19 años llamado Luis Enrique debutaba con el Sporting de Gijón. Ese fue el inicio de una trayectoria plagada de polémicas, odios y rencores entre un futbolista y una afición, la madridista.
Luis Enrique debutó con el conjunto astuariano en la temporada 1989/1990. Solo jugaría un partido, ante el Málaga y de suplente. Pero le sirvió para asentarse en el equipo la campaña siguiente. En el curso 1990/1991, pasó de ser un auténtico desconocido a ser titular en el Sporting de Gijón. Con la camiseta de rojiblanca disputó ese año 35 partidos, anotando catorce goles, lo que le sirvió para dar el salto al Real Madrid, el club que le llevaría a la fama.
A su llegada al conjunto blanco se esperaba mucho del asturiano. Sin embargo, en sus primeras tres temporadas no brilló como se esperaba. Pese a ganar una Copa del Rey y una Supercopa de España, y disfrutar de muchos partidos, las cifras goleadoras –ocho goles entre 1994 y 1994-, y su juego no era el esperado. Pero todo cambió con Valdano en el banquillo. El argentino supo sacar, en su primera temporada como entrenador, lo mejor del exsportinguista. Jugó 35 partidos como titular en la competición doméstica-solo uno de suplente- y consiguió su tercer y último título como futbolista blanco, la Liga.
Pero, una vez más, todo cambió. La campaña 1995/1996 fue un desastre a nivel deportivo en Chamartín. Hasta tres entrenadores ocuparon el banquillo –Del Bosque en solo un encuentro- y la situación de Luis Enrique fue parecida. Su contrato terminaba al final de esta temporada y los desacuerdos con el club le llevaron a firmar con el Barcelona. Lo que nunca le perdonó la afición madridista fue que, 24 horas después de la eliminación en la Copa de Europa ante la Juventus, al gijonés le pillaran pasando el reconocimiento médico en una clínica privada de Madrid. Prueba de ello fue que, tras ver al fotógrafo, decidió lanzarse y romper su cámara.
A partir de ahí, la relación entre la afición blanca y el futbolista se convirtió en un infierno. Luis Enrique se convirtió en el culé número uno y los madridistas decidieron emprenderla con el jugador cada vez que fuera posible. La provocación a la grada en el famoso gol en el Bernabéu en el año 1997 fue la demostración del enconado enfrentamiento entre ambas partes, conflicto que el barcelonista se empeñaba en avivar con frases como: "me veo en las figuritas y en televisión y me siento raro de blanco, creo que el color azulgrana me sienta bastante mejor" o "la época en el Real Madrid no me trae buenos recuerdos". La última gran polémica fue en 2003, ya como capitán culé. Tras un rifirrafe entre Zidane y Puyol, el asturiano se lanzó a por el galo a recriminarle la acción, lo que provocó una tangana entre los dos equipos.
Ya como entrenador, Luis Enrique ha vuelto una vez, el pasado enero con el Celta Vigo. El gijonés se llevó el abucheo de la grada, y un 3-0 para Galicia. Pero lo que se puede prever en su vuelta con el FC Barcelona, no tiene nada que ver. Y es que la afición blanca no estará muy contenta de recibir al actual entrenador culé, antimadridista confeso y enemigo número uno del Real Madrid.

