La semana del '10'
Los primeros partidos de James con el Madrid fueron muy criticados. El colombiano no hacía honor al precio pagado por él al Mónaco y apenas destacaba en el equipo. Sin embargo, sus dos últimos partidos, ante Basilea y Deportivo, han dejado claro que lo único que necesitaba era coger ritmo y acoplarse al equipo.
James Rodríguez no comenzó su etapa en el Madrid de la mejor forma posible. A pesar de sus buenos minutos ante el Sevilla en Cardiff, lo cierto es que las actuaciones del colombiano en los primeros partidos de temporada fueron muy cuestionadas. Su precio y la sombra de Di María pesaban mucho sobre el internacional cafetero, que no terminaba de convencer a la afición madridista.
Las derrotas ante la Real Sociedad y Atlético de Madrid dejaron en evidencia al conjunto madridista, que se partía entre los seis defensores y los cuatro atacantes. James era el encargado de evitar ese desequilibrio, pero hasta el momento no estaba siendo capaz de dar al equipo lo que necesitaba. Sin embargo, su estreno en Champions con el Madrid pareció cambiar el chip del colombiano, que ante el Basilea fue uno de los jugadores más destacados, no solo por marcar, sino también por colaborar en la presión y en tareas defensivas, justo lo que reclamaba Ancelotti.
Este sábado, ante el Deportivo, el colombiano ha firmado el partido más completo desde que llegó a Madrid previo pago de 80 millones de euros. Además de anotar un golazo, James presionó la salida de balón del Deportivo, apoyó a Modric y Kroos y combinó a la perfección con Cristiano, Bale y Benzema, completando una semana de ensueño. Sus grandes actuaciones han coincidido con la mejor versión de los blancos esta temporada, dejando claro que su importancia en el equipo va mucho más allá de su faceta ofensiva.

