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CRÓNICA: El cántaro de CasillasTODOmercadoWEB.es
© foto de Real Madrid
miércoles 20 agosto 2014, 01:46Fútbol
de Roberto Gelado
para Bernabeudigital.com

CRÓNICA: El cántaro de Casillas

Un fallo garrafal de Casillas poco después de que James se estrenase como goleador merengue zanja la ida de la Supercopa de España con un empate que lo deja todo abierto para la vuelta en el Calderón

Un error defensivo clamoroso privó al Madrid de la primera victoria doméstica oficial de la temporada cuando el marcador acababa de vencerse a su favor, parecía que definitivamente, a escasos diez minutos del final. Y no se puede hablar tampoco de excesiva injusticia, habida cuenta de que el cántaro fue, y bastante, a la fuente. Concretamente, en el minuto 32, con una horrorosa salida de puños que no acabó en gol de Mandzukic de milagro; en el 49, con una serie de dos córneres en los que el mostoleño coronó su huelga de brazos caídos en el área pequeña con un lamentable pase en largo al portero rival en cuanto el balón cayó en sus manos; y en el 81, con el enésimo córner en el que el arquero se negó a salir por alto y solo la falta de pericia atlética evitó que la igualada se adelantase unos minutos. Por todo ello, y por un recorte que encogió el hígado del Bernabéu cuando el partido aún estaba en tablas, ya no sorprendió demasiado que a falta de tres minutos Casillas, pura humildad la de este chico, volviese a considerar abusiva la ventaja que le otorga el reglamento de tocar el balón con las manos y regalase el empate a los atléticos. Solo así se entiende que permitiese un remate a placer de Raúl García con el pie, desde el centro del área pequeña… y a la salida de un córner.

Antes de una resolución para la que el portero madridista, eso sí, nos ha estado preparando concienzudamente durante los últimos tres años, el partido se movió por los guarismos espesos que tanto le gustan al Cholo y por el que le alaba un sector de la prensa que, de tener el argentino un rostro, voz, o nombre distintos, no dudaría en ponerlo de antifútbol para arriba. Su planteamiento, tan apetecible como un puré de tornillos, bloqueó al Madrid hasta el punto de esterilizar su caudal atacante durante 45 minutos, en los que no se pudo hablar de mucho más que peloteo de fogueo. Hubo tendencia al colapso entre Xabi Alonso y un Kroos que rindió menos que en su espectacular estreno contra el Sevilla, y solo Modric se rebeló esporádicamente contra la atonía generalizada.

A la vuelta de vestuarios el Madrid salió con otra cara, dispuesto a solventar por la vía rápida. Con Cristiano sustituido por James en el descanso por unas inquietantes molestias en la rodilla izquierda, Bale comenzó asumiendo los galones de percutor y en el 46 estuvo a punto de desflorar el marcador con un violento trallazo que repelió Moyá. La película se repitió, con los mismos actores, veinte minutos después, tras un saque de falta cerca del balcón del área que el árbitro ordenó repetir porque la barrera atlética se siguió adelantando como en los tiempos pre-spray. La cosa no acabó en gol porque Moyá prefirió el mal menor de repeler mal el disparo a trallón del galés antes que claudicar directamente y porque el rechazo se convirtió en un regalo envenenado para Kroos, que se quedó con el balón y solo delante del portero rival, pero sin tiempo ni espacio para vencer el cuerpo hacia delante y evitar que la segunda jugada acabara en las nubes.

Entre esas dos jugadas, el Atleti había decidido cortar por lo sano el arrebato de superioridad de sus vecinos con una retahíla de faltas con deje obsceno, como la patada a destiempo de Mario Suárez a Kroos, o el codazo de Mandzukic a Ramos en una disputa aérea que, todo sea dicho, pudo acabar con el de Camas en la calle a cuentas de su revuelta posterior con los dos ya en el suelo. El croata, por cierto, también se libró de la expulsión poco después por una mano que el árbitro pitó pero, por alguna extraña interpretación del reglamento, no sancionó.

La salida al campo de Di María, al que ni la ovación cerradísima del Bernabéu logró relajar su ceño fruncido, revitalizó a un Madrid que no tardó ni cinco minutos en inaugurar el marcador. Fue tras un pase lateral de derecha a izquierda de Xabi Alonso, que despejó la defensa hacia el centro de la frontal del área. Kroos se quedó con el balón, amenazó con el disparo pero, como no le acababa de convencer la mano que llevaba, cambió sus cartas por una prolongación hacia la incorporación por banda de Carvajal, que cedió atrás hacia Benzemá. El francés, lastrado por un mar de piernas del que bien pudo haber salido un penalti, fue incapaz de rematar y el balón fue a parar a las botas de James que, mordido y con fortuna, remató a las mallas y se quitó un peso de encima y, con él, el madridismo que le sigue poniendo velas.

La alegría no duró demasiado por la consabida cantada de Casillas y porque el árbitro decidió prolongar su curiosa interpretación de las manos negándole un penalti a un extraordinario Carvajal con el tiempo casi vencido que podía haber dejado la eliminatoria igual de abierta, pero con la balanza ligeramente inclinada hacia el lado opuesto.

REAL MADRID 1-1 ATLÉTICO DE MADRID

Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Ramos, Marcelo; Xabi Alonso, Kroos, Modric (Di María 77'); Bale, Cristiano Ronaldo (James 46'), Benzema.

Atlético de Madrid: Moyá; Juanfran, Godín, Miranda, Siqueira (Ansaldi 63'); Mario Suárez, Gabi; Saúl (Griezmann 56'), Koke, Raúl García; Madzukic (Raúl Jiménez 77') .

Goles: 1-0, 80': James Rodríguez; 1-1, 88': Raúl García.

Árbitro: Estrada Fernández (colegio catalán). Amonestó a Koke (4'), Siqueira (11'), Xabi Alonso (38'), Mario Suárez (57'), Ramos (59'), Mandzukic (59') y Raúl García (67').

Incidentes: Partido de ida de la Supercopa de Europa entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Estadio Santiago Bernabéu (Madrid).

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