MARCA: La portera del Atlético Féminas, expulsada del equipo por celebrar la Undécima
Las redes sociales son un arma de doble filo para los jugadores profesionales. Y si no que se lo pregunten a Sara Ezquerro, portera del Atlético Féminas, por lo menos hasta la fecha. Y es que su salida del club rojiblanco es casi un hecho, ya que la joven jugadora subía fotos a sus perfiles en las que celebraba la undécima copa de Europa merengue en Cibeles y, como explica MARCA, esto no sentó bien en el club colchonero que se reunirá a lo largo de la semana con ella para tratar su futuro.
Muchos son los jugadores que defienden los colores de un equipo sintiendo un profundo amor hacia el eterno rival. Y es que el fútbol es, para muchos, una profesión en la que no tiene que estar reñido ser de un equipo y jugar para otro. Pero para otros muchos, el fútbol es algo más y si defienden el escudo de un equipo es porque lo sienten muy dentro.
Así piensan en el Atlético de Madrid, club en el que están profundamente dolidos porque una de sus jugadoras del Atlético Féminas, Sara Ezquerro, su portera, presumía en las redes sociales de madridismo y de la nueva conquista europea de su verdadero equipo. Y es que la joven jugadora subía diversas fotos en el Bernabéu o posando en Cibeles mientras esperaba a los jugadores de su equipo. Equipo de corazón claro, ya que su verdadero equipo era el rival, derrotado esa noche. Aunque no era la primera vez que Sara expresaba públicamente su amor hacia el Real Madrid ya que previamente a las fotos había escrito en innumerables ocasiones tweets declarando su amor eterno al club de Chamartín.
Como explica MARCA, en el club del Manzanares andan muy dolidos por esa actitud y su salida del club es casi segura. A lo largo de la semana el equipo rojiblanco citará a la jugadora para que pueda explicar la situación y juntos solucionar su futuro, que, a priori, parece muy lejos del Calderón.
El fútbol es así y el amor entre rivales no existe, por lo que muchos menos existe la posibilidad de jugar para unos y defender sus colores cuando en lo más profundo de su corazón solo hay sitio para el blanco merengue.

