CRÓNICA: El retorno del Rey
El Real Madrid consigue la Décima Copa de Europa tras golear al Atlético de Madrid (4-1) en la prórroga después de ir perdiendo durante una hora. Ramos, Bale, Marcelo y Cristiano hicieron los tantos de este partido que ya es parte de la historia del Real Madrid.
Tras un impensable ejercicio de equilibrismo, el Real Madrid inauguró las dobles figuras en su casillero de Europa, logro que no se vislumbra siquiera cercano en el futuro próximo de ningún otro equipo. El partido acabó con una goleada de escándalo; pero nada hubiera sido posible sin Don Sergio Ramos García, autor del gol del empate en el último minuto de la prolongación del partido y capitán in pectore de un equipo que durante una hora estuvo a punto de despeñarse.
Un inicio respetuoso
El partido arrancó con un ejercicio de tanteo que duró media hora. Los dos equipos parecieron olvidarse de la existencia de las porterías; a uno, porque no parecía hacerle falta, y el otro porque se la nublaban demasiadas piernas rivales. Lo más sobresaliente que ocurrió durante esos primeros treinta minutos fue que, antes de que se cumplieran los diez, Diego Costa se vio obligado a retirarse del campo de juego mientras alguien en Serbia cerraba a cal y canto una clínica milagrosa.
Recién rebasada la media hora, el Madrid se vio en la que no había tenido en todo el partido. Thiago se solidarizó con la mayoría portuguesa que tenía enfrente y regaló un balón horizontal que Bale interceptó en línea de tres cuartos. Al galés le faltó el casco de fútbol americano y cogerse el balón debajo del brazo porque no tardó ni dos segundos en plantarse dentro del área de Courtois mientras los defensas del Atlético se iban derrumbando a su paso en una escena tan épica que, de haber acabado bien, no habría desentonado en cualquier película de la guerra de Secesión. Lamentablemente, el golpeo del futuro Balón de Oro fue tan terrible que ni cogió efecto ni se aprovechó de la bandera blanca que ya había sacado Courtois, a quien le bastó despejarla al estilo Casillas, con la mirada y con la rodilla ya hundida en el suelo.
El Atlético se adelanta tras un fallo de Casillas
Y, como suele pasar en estos casos, cinco minutos después, el Atlético la tuvo y no perdonó. En realidad no la tuvo, porque el rechazo a la salida de un córner que acabó en su primer gol no se hubiera podido considerar ni ocasión si a Casillas no le hubiera dado por dudar en el peor instante. El despeje del saque lateral fue a caer a la cabeza de un atacante atlético, que volvió a bombear el esférico hacia el interior del área madridista. Godín se aprovechó entonces de la tibieza en el salto de Khedira y de la carrera a ninguna parte de Casillas, que trató en balde de rectificar su error cuando el balón ya enfilaba el corredor de la muerte y el Atlético enviaba a Raúl García para certificar la defunción.
A la vuelta de vestuarios el Madrid renunció a la salida en tromba. El Atlético, por si las moscas, subió la defensa para que el rival se lo pensara dos veces si salía a avasallarle. Con todo, un agarrón flagrante de Miranda, otra vez a Di María, se convirtió en una falta casi frontal que Cristiano ejecutó con mucha más fuerza que una similar en la primera parte antes de que el marcador estuviera desnivelado. El balón fue tan fuerte como centrado y Courtois se quitó de problemas con un puñetazo que hubiera valido tanto para despejar a córner como para espantar a un avispero. Los remates de las jugadas derivadas no llegaron a merecer la categoría de oportunidades; pero, claro, el gol del Atlético tampoco había llegado en nada que pudiese considerarse como tal.
El Atlético se negó a convertirse en pelele de nadie, por lo menos con tanto tiempo por delante, y enseñó los dientes con dos jugadas casi consecutivas de Adrián, cuya presencia por Diego Costa no se había hecho notar hasta entonces. En la primera consiguió arrebatarle la banda a Carvajal con un amago de patio de colegio, pero el canterano consiguió rehacerse antes de que la sangre llegase al área pequeña. En la segunda, el balón le cayó llovido al ovetense y éste, sin pensárselo dos veces, que es como mejor se hacen estas cosas, la empaló a ver que salía. Salió un rebote entre las piernas de Khedira que mandó el balón a córner.
El Madrid responde y hace historia
La entrada de Marcelo e Isco coincidiendo con la hora de partido le devolvió la manija del partido al Madrid, que fue inclinando el campo hacia la portería rival hasta que, en el minuto 93 de partido, y después de que Isco, Bale y Cristiano lo intentaran de fogueo con el pie, Sergio Ramos mostrase, de cabeza, el camino al madridismo. Se elevó portentosamente por enésima vez en lo que va de temporada y recaudó la misma gloria que ya había saboreado en Munich, aliciente de ruleta rusa añadido.
El madridismo estalló y la tierra tembló en Lisboa y en medio mundo. Las réplicas del terremoto emocional acabaron por aniquilar al Atlético, que seguía mirando incrédulo el tiempo de prolongación avanzada ya la primera parte de la prórroga, como si empezara a oler a hace cuarenta años. El Madrid tardó hasta la segunda parte de la prórroga para terminar de creérselo y fue Di María el que obró el acto de fe, entrando por la banda izquierda con una facilidad que nadie hubiera aventurado en el minuto 15. Su incursión acabó repelida por Courtois y el balón llegó mordido a la cabeza de Bale, que remató igualmente mordido para que el balón se colara dulcemente en la portería atlética.
Minutos después, con el rival en una defensa posicional marcada más por los calambres que por las estrategias, Marcelo se coló por el centro del área sin que nadie le interrumpiera, salvo el tímido intento de Courtois, que vio cómo le pasaba por bajo el 3-1. Cristiano, ausente el resto del partido, fue objeto de penalti pocos instantes después para redondear él mismo una goleada que pudo ser excesiva; aunque desde luego no hubo madridista al que le supiera a demasiado. Por la misma razón por la que a este equipo nunca le han sabido a demasiado su retahíla de Copas de Europa. Cuestión de ADN.
REAL MADRID 4-1 ATLÉTICO DE MADRID
Real Madrid: Casillas; Carvajal, Varane, Ramos, Coentrao (Marcelo, 59'); Khedira (Isco, 59'), Modric, Di María; Bale, Cristiano y Benzema (Morata, 79’).
Atlético: Courtois; Filipe (Alderweireld, 83'), Godin, Miranda, Juanfran; Koke, Gabi, Tiago, Raúl García (Sosa, 66'); Villa y Diego Costa (Adrián, 9').
Goles: 0-1, 59': Godin; 1-1, 93': Ramos; 2-1, 111': Bale 3-1, 118': Marcelo; 4-1, 119': Cristiano.
Árbitro: Björn Kuipers.
Incidencias: Partido correspondiente a la final de la Champions League. Encuentro disputado en el Estadio Da Luz (Lisboa).

