La 'Octava' llegó en una final española
El Real Madrid se proclamó campeón de Europa en la primera final de la historia disputada entre dos equipos del mismo país. Fernando Morientes, Steve McManaman y Raúl anotaron los goles que dieron al conjunto blanco su octava copa de Europa en París en el año 2000.
Corría mayo del año 2000, el Real Madrid y el Valencia disputaban la final de la Champions League en París. Una final que por primera vez en la historia disputarían dos equipos del mismo país. Una final con sabor español, como ocurre este año. El Valencia llegaba al Stade de France de París como favorito, había eliminado en octavos y en cuartos a Lazio y Barcelona respectivamente, anotando 10 goles en cuatro partidos y desplegando un fútbol vistoso y ofensivo basado en jugadores como Gaizka Mendieta, Claudio López o Javier Farinós.
Por su parte, los de Chamartín llegaban a la cita en el peor momento posible. Quintos de una liga que había ganado el Deportivo de la Coruña, y apeados de la Copa del Rey en semifinales por el Espanyol, que a la postre sería campeón. Además, Vicente del Bosque sustituyó en el banquillo a John Benjamin Toshack a mitad de temporada. El Real Madrid tenía que ganar la Champions League a un equipo, a priori, mejor, si quería disputar la máxima competición continental la próxima temporada.
Y con estos antecedentes saltaban al verde de Saint-Denis ambos equipos, el Madrid de negro, el Valencia de naranja. Consciente del poderío ofensivo del equipo che, Vicente del Bosque planteó una línea defensiva de cinco hombres, Michel Salgado, Karanka, Helguera, Iván Campo y Roberto Carlos. Con Redondo como capitán y timonel del equipo, siempre con el inglés McManaman cerca, y dejando a Raúl, Morientes y Nicolás Anelka las labores de ataque. Sin olvidar tampoco a un joven portero de 19 años que disputaba su primera final con el Real Madrid, Iker Casillas.
Por su parte, Héctor Cúper, fiel al sistema que tan buen resultado le había dado durante todo el año, alineó a un veterano Santi Cañizares en la portería protegido por Angloma, Pellegrino, Djukic y Gerardo García, seguidos de la maquinaria de los centrocampistas valencianistas Farinós, Kily González, Gerard y, el mejor jugador del equipo, Gaizka Mendieta para en la punta a Angulo y el Piojo López.
Desde el minuto 1, el partido transcurrió en contra de todos los pronósticos y quinielas, pues el Real Madrid le regaló el balón a un Valencia que no supo qué hacer con él. Con el paso de los minutos la iniciativa atacante de los dos carrileros madridistas iba creciendo hasta que en el minuto 39, Michel Salgado puso un centro desde el suelo que encontró la cabeza de Fernando Morientes para abrir el marcador.
Con el marcador en contra en el descanso, el Valencia no fue capaz de reaccionar y fue cediendo metros ante un Real Madrid que jugaba al ritmo que marcaba Fernando Redondo. En la enésima subida de los laterales blancos, Roberto Carlos colgó un centro que no encontró rematador, pero cuyo rechace envió Steve McManaman a la red con una particular volea propia del inglés. Por si esto fuera poco, con el Valencia volcado a la desesperada en el área madridista, Redondo, quién si no, despejó un balón que se transformó en un pase en profundidad perfecto para Raúl, que tras una carrera de 60 metros, dribló a Cañizares y a portería vacía anotó el tercer gol para los de Chamartín.
El Real Madrid era campeón de Europa por octava vez y Sanchís recogía el trofeo de manos del Príncipe de Asturias en una noche que pasaría a la historia de la Copa de Europa, pues fue la primera final que disputaban dos equipos del mismo país. Catorce años después dos equipos españoles volverán a jugarse el máximo entorchado europeo, con la diferencia de que es el Real Madrid el único que habrá disputado ambas finales.

