Diez claves de Zidane para llevar al Madrid a Milán
El diario AS establece un decálogo que Zidane ha establecido desde que llegó al banquillo del Bernabéu y que ha sido clave para poder llevar al Real Madrid a la final de la Champions de Milán. Zizou se ha convertido en una especie de pacificador.
Pacificador
El vestuario sufría una gran crispación con Rafa Benítez: el anterior entrenador no tenía el liderazgo necesario para dirigir la plantilla y lo quiso implantar a la fuerza, la llamada 'mano dura'. De ahí que los jugadores estuviesen muy desmotivados y el equipo saliera escaldado en cada partido. Sin embargo, el 'efecto Zidane' del principio fue eso: la liberación de la plantilla y un contagio de optimismo
Sigue la escuela de Ancelotti
Esa buena relación con el equipo, casi que ejerza más de tutor que de superior, es lo que aprendió siendo el segundo entrenador de Carlo Ancelotti. Cree que ganándose el respeto y que el vestuario le acepte como líder sin imponerse es la mejor manera de crear un buen ambiente de trabajo. Eso sí, a Zidane no le ha temblado el pulso en sentar a jugadores de renombre como James Rodríguez o alinear a Borja Mayoral en el anterior derbi. Juega quien mejor esté y no se casa con nadie.
Jugar sencillo
A Zidane no le gustan los largos discursos moralizadores. Sabe, por su experiencia como exfutbolista, que a los jugadores no les gustan aguantar charlas interminables de entrenadores como hacía Benítez, por ejemplo. El mensaje es simple: jugar sencillo: cortita y al pie. Textualmente, dijo que su concepto era jugar desde atrás, rápido y tener la posesión. La idea es clara: jugar con la BBC
Afinidad con Cristiano
Antes de que despidieran a Ancelotti, Cristiano se fotografió con él y lo publicó en las redes sociales apoyando su permanencia, por lo que la temporada ya empezó mal para él. Y además, no aguantaba a Rafa Benítez ni entendía muchos de los ejercicios que planteaba en los entrenamientos. Sus caras de disgusto hablaban por sí solas, y la situación amenazaba con la posibilidad de que el astro portugués abandonara, incluso, el Real Madrid. Zidane ha recuperado su sonrisa y su motivación, y está más decidido que nunca a renovar con el club.
Mini pretemporada en enero
Zidane llegó al banquillo el 4 de enero. Un regalo de Reyes Magos para muchos. Y necesitaba probar a la plantilla, evaluar su estado físico y moral, y no tenía tiempo para ello. Así que con la ayuda de Bernardo Requena y Hamidou Msaidie a los mandos del apartado físico, organizó una mini-pretemporada para dosificar a sus hombres, que era el principal problema desde que estaba Ancelotti: el equipo siempre llegaba fundido al final de la temporada.
Recuperación de Bale
Si alguien añoraba el despido de Benítez era Bale. Esto se debe a que quiso construir una referencia en el ataque por encima incluso que la de Cristiano y le alineaba en la media punta, donde él quería. Zidane entendía que pudiera tener un poco de recelo, pero le prometió que tendría el mismo cariño con él y ha cumplido su palabra: está en el mejor momento desde que está en el Madrid y está más motivado que nunca. Incluso, se encargó de hacer de Cristiano cuando este no estaba y cumplió, como contra el Rayo, o siendo decisivo, como con su gol contra el City.
Afinidad con la prensa
A veces, no responder lo debido ante los medios de comunicación puede suponer un grave problema. Se tenía mucha expectación por cómo iba a desenvolverse el técnico francés en la rueda de prensa antes de los partidos y post-partidos, y sin embargo, su actitud ha sido sorprendentemente buena: esquiva las polémicas con una sonrisa y lanza siempre mensajes positivos para calmar los ánimos cuando las cosas van peor.
Aclamado por la afición
Por otro lado, el otro gran juez de un club: la afición. No le gustaba Benítez, y tampoco ilusionó su fichaje. Prueba de ello era la gran pitada que se llevaba cada vez que el speaker anunciaba su nombre por megafonía. Pero Zidane, aunque no hubiese llegado a una final de Champions, el respeto, el cariño y la admiración de la afición por uno de los mejores jugadores de la historia ya inspira optimismo de cara a las próximas campañas.
Rotaciones
Uno de los problemas de todo entrenador es si hacer rotaciones o no. Saben que modificar el once de vez en cuando es muy útil para que los titulares puedan descansar y para que los suplentes no se desmotiven y disfruten jugando, pero también saben que, como pierdan, la afición y la prensa se les va a echar encima. Y Zidane ha sabido manejar la situación a la perfección: ha logrado dar descanso a Kroos, a Modric, a Marcelo... y en su lugar, probar con Lucas Vázquez, Jesé, Kovacic o Isco.
La fórmula Keylor, Casemiro y la BBC
Una fórmula esencial para Zidane: el triángulo compuesto por un gran guardameta bajo los palos, un hombre que haga de cortafuegos entre el centro del campo, -Casemiro-, y la zaga defensiva, y el tridente ofensivo del Madrid: Bale, Benzema y Cristiano.

