Una defensa de diez
El Real Madrid ha alcanzado 12 años después la final de la Liga de Campeones tras barrer al Bayern de Múnich por un global de 5-0. Gran parte del mérito de la clasificación viene por el entramado defensivo planteado por Ancelotti, que ha sido capaz de no encajar goles ante el actual campeón de Europa y uno de los equipos con mayores variantes ofensivas del viejo continente.
Mandzukic, Ribéry, Robben o Müller han sido incapaces de presentarse con peligro ante la meta de Casillas en más de 180 minutos de eliminatoria. El juego combinativo de Guardiola se encontró con dos líneas de presión lideradas por el trabajo inpagable de Xabi Alonso, Modric, Di María e incluso Bale, que les dejaban tocar en el centro del campo pero que en cuanto se acercaban a 35 metros de la portería blanca cerraban espacios e impedían que los alemanes jugasen con claridad.
Además del trabajo de los medios, los dos laterales blancos cuajaron una eliminatoria perfecta. Si en la ida Coentrao fue el que asistió a Benzema en el único tanto de los blancos, en la vuelta fue capaz de frenar a Robben y de no sufrir ante las incorporaciones sorpresas de Lahm. En la otra banda, Carvajal tuvo un duelo de altura frente a Ribéry, al que frenó tanto en la ida como en la vuelta y al que sacó de quicio en varias ocasiones, obligando a Guardiola a cambiarle por Götze tanto en el Bernabéu como en el Allianz Arena.
Dos centrales de altura
Por último, dos de los jugadores que más tenían que decir en esta eliminatoria eran Pepe y Ramos. El luso, porque había sido uno de los jugadores más señalados en las tres últimas semifinales -Barcelona, Bayern y Borussia Dortmund- y el de Camas porque tenía la espinita clavada frente a los alemanes desde la tanda de penaltis de hace dos temporadas. La venganza vino en forma de goles, anotando los dos primeros tantos en Alemania de cabeza y poniendo en bandeja la clasificación madridista para la final de Lisboa del próximo 24 de mayo.

