MARCA: Benítez se comerá el turrón
Pese a todo pronóstico, Benítez se sentará en el banquillo del Real Madrid el próximo 30 de diciembre. Según MARCA, a pesar de la montaña rusa en la que se encuentra el club blanco, Florentino le echará solo si hay una debacle deportiva, mientras que el técnico, por su parte, ni siquiera se ha planteado la dimisión.
A pesar de todo, Rafa Benítez se sentará en el banquillo del Real Madrid el 30 de diciembre. Muchos apostaban a que el técnico no se comería el turrón, pero lo cierto es que Florentino se niega a destituirle. Con un Bernabéu en pie de guerra y una plantilla que no soporta a su entrenador, el presidente lo tiene claro: dado que salió para defender ante los medios a Benítez, despedirle no es la solución y solo llegará a ese extremo si se produce una debacle deportiva.
Benítez, por su parte, no piensa dimitir. Para irse del Real Madrid tendrán que echarle, con lo que eso conlleva de gasto económico, ya que a ambas partes les une un contrato de tres años y el técnico no habrá cumplido ni una tercera parte. Ni siquiera se ha planteado su dimisión porque está convencido de que, con el tiempo, su trabajo dará frutos. Mientras tanto, Benítez se refugia estas Navidades en Liverpool, donde, según MARCA, su entorno cuenta que ya está diseñando dos planes de trabajo para el mes de enero dependiendo de si el equipo juega Copa o no.
No obstante, Benítez cree que la reacción del equipo no pasa únicamente por él, sino que hay otros detalles que están fuera de su alcance, como el caso de Cristiano y Ramos. Según revela MARCA, el técnico considera que ambos están pagando con él los platos rotos de su pulso con el club. Es por eso por lo que echa en falta la figura de un director deportivo, alguien que sepa lidiar con los aspectos extradeportivos.
Pese a todo, el técnico considera que tiene de su parte a algunos futbolistas de la plantilla. Modric, Pepe, Kroos, Benzema y Bale siguen todavía de su lado, un grupo lo suficientemente amplio como para revertir la situación y con el que poder arrastrar al resto, que están desencantados con su entrenador.

