Zamorano: "Mi consolidación como jugador a nivel mundial fue por el Real Madrid"
El exfutbolista chileno Iván Zamorano, habló 20 años más tarde sobre el gol que dió una Liga al Real Madrid, y a su persona el trofeo de pichichi en el año 1995. Una fecha marcada a fuego en la mente de un madridista de pro.
Primer pensamiento al recordar el gol
"Lo primero en lo que pienso es que por esfuerzo y perseverancia llegué a concretar un sueño maravilloso, que fue llegar a ese partido con la posibilidad de ganar un título y de poder consolidarme como pichichi. Soñé que hacía el gol que valía el título. Soñé que éramos campeones, pero también sentí muy de cerca todo lo que había sido ese año para mí. Un año súper importante para mí desde el punto de vista emocional y anímico. Creo que ese partido vino a culminar una etapa".
Desempeño de su carrera
"Tuve otros años espectaculares, pero mi consolidación como jugador a nivel mundial, yo creo que fue ése. Porque estaba en el Real Madrid, porque llegábamos a todo el mundo. La UEFA con el Inter, el campeonato con Cobresal o tantos otros títulos que gané, también fueron importantes, pero ése fue especial porque pude marcar el gol que dio el título esa noche y pude ser campeón".
Crecimiento personal
"Creo que el mayor premio que yo gané ese año fue el darme cuenta de que en la vida no hay imposibles. Aquello no fue una lección al entrenador, ni a los medios de comunicación, aquello fue una lección para mí, de vida. Por eso fue tan importante marcar ese gol y ganar ese partido".
20 años desde el gol
"Han pasado 20 años, pero para mí sigue siendo como si fuera ayer. ¡Mi hijo ese partido lo ha visto 20 veces! Yo creo que hay un antes y un después de ese partido en mi vida".
Desenlace de la carrera
"Era complicado porque, en primera instancia, yo creo que fueron los momentos más difíciles de mi carrera. Que llegue un entrenador y te diga: ¿Sabes qué? Búscate equipo. Si te querés quedar, bien, pero vas a ser el quinto delantero y el quinto extranjero, no es algo fácil. ¡Y había solamente cuatro extranjeros que podían jugar! Fue duro, pero a la vez, fue un desafío. Yo estaba seguro de que mi futuro no pasaba por la decisión de una persona, sino por mí. Yo soy el propio arquitecto de mi futuro. Por eso tiene tanta importancia lo que pasó ese año".
Victoria ante el Barcelona
"Pasaron cosas maravillosas ese año. El 5-0 al Barça fue una noche mágica. Creo que fue el mejor partido que hice en mi vida. Tres goles y dos asistencias".
Más goles al Barcelona
"¡Casi hago los cinco! Los cinco goles deberían haber sido míos, porque el 4-0 es un remate al palo mío que Luis Enrique la agarra, y el quinto yo entro solo con el arquero y se la doy a Amavisca. Pero lo más importante es que todos los logros de aquel año tuvieron que ver con el esfuerzo, la constancia, la perseverancia y todas esas cosas que tienen tanta importancia para mí".
¿Relación con Amavisca?
"Sí, seguimos hablando casi cada día. Él ahora está comentando partidos para una televisión privada en España. La relación con Emilio (Amavisca) siempre fue muy buena. Recuerdo que yo le decía Vasquito, porque él es de un pueblo que está muy cerca del País Vasco, y que eso le molestaba. Y ojo, ni yo ni Amavisca estábamos en el proceso cuando llegó Valdano. Íbamos colgando ahí en el bus a la pretemporada del Real Madrid. Y luego nos convertimos en dos hombres que nos entregamos al máximo y terminamos siendo jugadores muy importantes para la consecución del título".
¿Relación con Valdano?
"Con Jorge (Valdano) la relación es muy buena. Hablamos siempre. Somos amigos. Y ahora, después de tanto tiempo, nos reímos recordando todo aquello. Él vino el año pasado acá a dar unas charlas sobre “Los 11 poderes del líder” y dentro de esos once poderes había una imagen de lo que había sido yo en su carrera. Él llegaba nuevo ese año y no conocía el plantel. En mi primer año en el Real Madrid nosotros perdimos el título en Tenerife cuando él era el entrenador del Tenerife, y había sido contratado precisamente para cambiar todo. El Barcelona había sido cuatro veces campeón los años anteriores y él venía a romper con todo eso".
Pichichi de la Liga
"Sí, ese año fue fantástico en lo colectivo pero también a título individual, porque pude ser pichichi, fui elegido mejor jugador extranjero, mejor jugador iberoamericano, el mejor jugador de la Liga y el cuarto mejor jugador de la FIFA".
Opinión sobre Cristiano y Messi
"Cristiano y Messi son de otro mundo. Había goleadores antes mío que con 18 o con 19 ganaban el pichichi. Eran marcas difíciles en un medio tan exigente como el español. Mi marca fue buena, pero ahora Cristiano y Messi la han roto totalmente. Hacer 48 goles, 50 goles, habla de tipos tocados por la varita mágica. Son jugadores extraordinarios que van a dejar una huella muy grande en el fútbol español y que va a ser difícil poder igualar".
Recuerda el gol desde hace dos décadas
"Sin duda. Ese gol también lo había soñado, pero no esperaba que saliera tan lindo como salió, a falta de cuatro minutos, con el estadio lleno y ante un rival muy fuerte como aquel Dépor, que era el gran Dépor, el Súper Dépor..."
¿Cómo lo vivió?
"Estábamos un poco ahogados porque el Deportivo se nos venía encima. Había un silencio un poco extraño, ese silencio del Bernabéu que cuando es silencio es silencio. Me acuerdo que Quique Sánchez Flores roba una pelota en el área y se la pasa a Fernando Redondo. Fernando hace un movimiento, como para poder seguir, y ve a Emilio (Amavisca) que se la pide. Se la alarga a Emilio y Emilio, pasando la mitad de la cancha, desde unos 40 metros, me mira. Lo único que hace es mirarme, ver dónde estoy. Yo le hago un movimiento, él tira la pelota y aquí llega ese momento en el que pasan muchas cosas por tu cabeza. Primero salta Rivera, que creo que era el defensor que estaba más cerca, pero no le pega, y eso que era un tipo que iba muy bien de cabeza. Yo salto con él, pero no cabeceo. Yo la contengo con el pecho, pero también hago el movimiento para que la pelota me quede para pegarle al arco. Eso en el aire ya tiene mérito, y más con un defensor encima. Yo quería pegarle, pero la pelota no bajaba nunca. Entro entonces en el área y le doy, con un ángulo prácticamente imposible por donde está ubicado el arquero. Le doy a la pelota con el empeine lleno, Liaño la toca y digo: no es gol. Pero la pelota sigue, pega en el palo y sí, entra. Y ahí ya exploto".
¿Qué pensó cuando entró el balón?
"Ese remate no sé si lo hizo mi papá desde el cielo, los 14 millones de chilenos que estaban desde acá o los madridistas del mundo, pero pasó algo para que esa pelota entrara. Luego vino la euforia. Tuve un vacío mental que no recuerdo. Sólo me acordaba de mi papá y de todo el esfuerzo que había hecho mi familia para que yo pudiera estar ahí. Todo en milésimas de segundo. Y ahí me quito la camiseta. Creo que es la única vez en mi vida que me he quito la camiseta para celebrar un gol. Nunca más lo hice, ni antes ni después".
¿Repercusión en Chile?
"Hoy día tenemos la posibilidad de que el 90% de nuestros seleccionados jueguen en el extranjero, y eso nos da la oportunidad de disfrutar de sus logros en Europa, México o Brasil, por ejemplo, pero en esa época éramos pocos los que podíamos entregar desde lejos esa satisfacción al pueblo chileno. Creo que con ese gol logré entrar a todos los hogares de Chile. Con mi alegría, con mis penas, con mi historia. Y de alguna manera la gente se veía reflejada en esa historia. La generación que me vio jugar a mí, hoy día me sigue saludando como si me conocieran desde siempre. Me preguntan por mi mamá, por mi familia, por todo. Ese año en el Real Madrid jugábamos casi todos los sábados y era justo y especial para el asadito. Chile se movilizaba con esos partidos, y eso a mí me emociona mucho, el sentir que en un momento logré llevar alegría a la gente, a todo el pueblo chileno".
¿Fue su gol más importante?
"Desde un punto de vista emocional y de todo lo que había vivido, creo que es un gol que verdaderamente cambió mi destino, que la gente recuerda y que para mí está entre los mejores que he hecho en mi vida".

